El dolor del viudo es corto pero agudo
Cabeza loca, la pierde su boca.
Al comer de las morcillas, ríen la madre y las hijas y al pagar, todos a llorar.
Todos nacemos llorando y nadie se muere riendo.
Ausente, apenas viviente.
Madura apenas la mora, y el mirlo se la devora.
A la par, es negar y tarde dar. A la tercera va la vencida.
El hipo, en el niño para vivir, en el viejo para morir.
Rey serás si hicieres derecho, indigno de ser rey si hicieres tuerto.
Es hombre honrado el que es todo lo que hay que ser para no morir ahorcado.
Acometer hace vencer.
Acabada la misa, se parten las obladas.
Cuando Marzo marcea, la vieja en el "jogarín" se mea.
Cuando ya no se ama se pierde de golpe la memoria
El vino ha ahogado a más hombres que el mar.
Ajo que salta del mortero, ya no lo quiero.
La mujer en casa y con la pata quebrada.
Placer para los curas: abrir cada día la sepultura.
La curiosidad mató al gato.
Más mato la gula que la espada.
Búho que come, o muere.
En Noviembre, mata tus cerdos.
Ni boda pobre, ni mortuorio rico.
La carga cansa, la sobrecarga mata.
Hasta los animales se fastidian.
El que tiene hijos vive como un perro y muere como un hombre; y el que no los tiene, vive como un hombre y muere como un perro.
A fuego y a boda va la aldea toda.
La vida es un soplo.
Entre el silencio del velorio mudo, se le zafa a cualquiera un estornudo.
Belleza a los sesenta, doila al diablo.
Quien quita lo que da, al infierno va.
La letra, con sangre entra.
Celos y envidia quitan al hombre la vida.
Matar pulgas a balazos.
Más imprevisto e incierto, que pedrada en ojo tuerto.
El que a larga vida llega, mucho mal vio y más espera.
En que poco agua te ahogas.
Chofer que mucho acelera, se rompe la calavera.
Por San Martino, se prueba el vino y se mata el cochino.
Dios castiga sin dar voces.
Todos somos iguales en el nacer y en el morir aunque no sea en el vivir.
Más fea que ver a la madre ahogarse atarugada de sebo.
Arroz y merluza, melón y pepino, nacen en agua y mueren en vino.
Hasta que no muera el arriero, no se sabe de quién es la recua.
Si quieres matar a tu mujer, dale sardinas por San Miguel.
Barba pone mesa, que no brazo ni pierna.
La letra con sangre entra, y la labor con dolor.
La liebre que salta la mata es de quien la mata.
De bromas pesadas, veras lamentadas.
Virtud da la vida y el vicio la quita.