El victorioso tiene muchos amigos; el vencido, buenos amigos.
Adulador; él es tu enemigo peor.
Anda con tiento cuando tengas de cara el viento.
El que exprimió su limón que se tome su agrio.
El que nace para buey, hasta cuernitos le salen.
Quiero ver si como ronca duerme.
El que no agradece, no merece.
La ingratitud embota la virtud.
Más atrasado está el fulano, que pelotas de marrano.
Amanecerá y veremos, dijo un ciego, y amaneció y no vio.
Febrerillo, mes loquillo.
Miente una sola vez y no te creerán después aunque digas la verdad.
Casa hecha y viña puesta, ninguno sabe lo que cuesta.
Por miedo a los gorriones, no se deja de sembrar cañamones.
Bien se lava el gato después de harto.
A los desgraciados les salen gusanos en la sal
El que fácilmente se enoja, hace locuras.
Paja triga hace medida.
Más moscas se cazan con miel que con hiel.
En luengo camino y en cama angosta se conoce a los amigos.
La luna camina despacio pero atraviesa el mundo.
La noche es capa de pecadores.
Más vuela la fama mala que la buena.
Saco lleno no se dobla. Saco vacio no se para.
Tú no serás amado si piensas nada más que en tí.
El Dios desea el respeto del pobre más que la honra del encumbrado.
Nadie compra la vaca si le regalan la leche.
Si la vida te da manzanas, hazte un zumo de peras.
Vine en el auto de Fernando, la mitad a pie y la mitad andando.
Dale al diablo lo que es suyo: lujuria, envidia y orgullo.
Si te dijeren dos veces que eres asno, rebuzna.
En chica casa y en largo camino se conoce al amigo.
El rábano, malo para el diente y peor para el vientre.
Más enseñan las manos que los labios.
Quien caza sin perros, se pierde en los cerros.
A abad sin ciencia y sin conciencia, no le salva la inocencia.
No hay curva mala pasándola despacio.
Casa compuesta, caja en la puerta.
Que bien va la Virgen y los cucuruchos bien clavados.
Caballo que respinga, chimadura tiene.
Para su madre no hay hijo feo.
A barriga llena, corazón contento.
Si escuchas a ambas partes, se hará en ti la luz; si escuchas a una sola, permanecerás en las tinieblas.
Ni tan corto que no alcance, ni tan largo que se pase.
A tambor mayor, diana no.
Entre mi amigo y mi amiga, primero está mi barriga.
A buen hambre, no hay pan duro.
No es ni chicha ni limonada.
Celosillo es mi marido y yo me río, porque cuando él se va, yo ya he venido.
En la batalla se conoce al soldado; pero en la Victoria se conoce al caballero.