Al asno lerdo, arriero loco.
Ni virtud en la juventud, ni en la vejez salud.
Hacer una tempestad en un vaso de agua.
El perdón sobraría donde el yerro falta.
Quien siembra en Marzo, rellena el zarzo.
El maestro Quiñones, que no sabe para él, y ya quiere dar lecciones.
La abeja de todas las flores se aprovecha.
Albarcas, borona y mujer, cerca de casa están bien.
El camino del infierno está empedrado de buenas intenciones.
Es lo peor poner a un indio a repartir chicha.
Más ven cuatro ojos que dos.
El caballo y la mujer, al ojo se han de tener.
Quien en Dios confía, será feliz algún día.
Quien convida al cantinero, o está borracho o no tiene dinero.
Quien no tiene en que mear, se levanta y va al solar.
Imaginación suelta, en un instante anda mil leguas.
Cuando llueve y hace viento, quédate adentro.
Lambiendo culos subió Miguel, y ahora le lamben el culo a él.
Insistir al que es porfiado, es llover sobre mojado.
A la mesa de San Francisco, donde comen cuatro, comen cinco.
Aprende de maestro y vendrás a ser diestro.
En la escuela, la cárcel, o la guerra se conocen los amigos.
Jodido trato es comprar a cinco y vender a cuatro.
Llegar y pegar es mucho acertar.
Agua y luna, tiempo de aceituna.
Fue a por agua y salió escalado.
Pan y vino andan camino, que no mozo garrido.
El sol ablanda la cera y endurece la tierra.
El que roba a un ladrón tiene cien años de perdón.
Esto está en chino.
Dicen que la educación se mama.
Abril, deja las viñas dormir.
Ni las reinas más hermosas, orinan agua de rosas.
Dineros en manga, tanto vino como agua.
El cuchillo no conoce a su dueño.
El que temprano se levanta, cualquier bulto lo espanta.
El vino como el rey, y el agua como el buey.
Para acertar mejor, echarlo a lo peor.
Nadie da lo que no ha.
Más vale haberlo perdido, que nunca haberlo tenido.
Hija la primera, del padre entera.
El dinero no es Dios; pero hace milagros.
No puedo ser puta y pechera, no quiero aunque pudiera.
El que duerme con niños amanece mojado.
No arrojes margaritas a los puercos.
Recordar es desandar, y lo que antes se vivió, volverlo a contemplar.
Insinuación de rey, como si fuera ley.
En mi gusto y en mi gana, ni mi tata ni mi mama.
Jornal adelantado, brazos quebrados.
A ese precio, no habría ya vara en la tienda.