Trata con escama y tino a los que no beben vino.
Hombre de dos caras, arredro vaya.
Más vale el humo de mi casa que el fuego de la ajena.
El que asno nace, asno se queda.
En casa con hombres y sin vino, todo anda mohíno.
Para alcanzar, porfiar.
Quien da no debe acordarse; quien recibe no debe olvidar nunca
Este no ha perdido la cabeza; porque la trae pegada.
Donde hay dolencia, haya paciencia.
Cielo borreguero, vendaval o agua del cielo.
El que paga descansa, pero el que cobra aún más.
¿No querías caldo?, pues toma tres tazas.
El que llora su mal, no lo remedia
Viejo es Pedro para cabrero.
Toda flor quiere ser fruto.
Durmiendo es, y me canso, ¿qué no sería trabajando?.
Ayunar, o comer truchas.
Cuando la olla hirbiendo se desborda, ella misma se calma.
Si se ama una cosa y se la ve con los ojos del corazón, se olvidará su fealdad
Al mal encuentro, darle de mano y mudar asiento.
Muy estirar la Cuerda, el arco quiebra.
Dice el puerco: "dame más"; dice el amo: "ya verás".
Al hombre duro, lanza en mano y vino puro.
Todo lo prieto no es morcilla.
Más vale poco que nada.
Nadie está contento con su suerte.
No tienes dedos para el piano
El mundo da muchas vueltas.
Al ingrato con la punta del zapato.
El que le tiene miedo a los ojos, no puede comer cabeza.
Iglesia, o mar, o casa real.
Enero mes de frío, nieve y puchero.
Candil de la calle, obscuridad de su casa.
Más vale un día alegre con medio pan que triste con un faisán.
El mucho trato hermana al perro y al gato.
Es bien hermosa la que es virtuosa.
El que es de tu profesión, es tu perdición.
Tienes menos sesos que una piedra.
Solo los necios y los tontos tiran piedras a su propio tejado.
Para que suegra y nuera se quieran, un burro debe subir la escalera.
Cada siete años se muda la condición, la costumbre y complexión.
El que come y canta loco se levanta.
Día vendrá que tenga peras mi peral.
Hablando se saben las cosas, callando se ignoran.
Ni ruin hidalgo, ni ruin galgo, ni ruin letrado.
Adonde no hay remedio, haya paciencia.
Enero mes torrendero.
Del viejo, el consejo; y del rico el remedio.
Quiebra la soga siempre por lo más delgado.
Poca hiel corrompe mucha miel.