El amor, de necios hace discretos.
La cáscara lisa, cualquiera la pisa.
Bien a bien o mal a mal, llena tu costal.
En Febrero, el loco, ningún día se parece a otro.
Jugar, fumar y beber, no es cosa de jovencita ni de mujer.
No hay feria mala, lo que uno pierde otro lo gana.
A quien anda sin dinero, lo ponen de candelero.
Riñen los amantes y quiérense más que antes.
Burro empinado, por hombres es contado.
Ahorrar y más ahorra, que contigo vive quien lo ha de gastar.
Donde bien te quieren irás pocas veces; donde mal, nunca irás.
Irse a chitos.
Entre santo y santa, cama doble y buena manta.
En casa sin mujer, no te podrías valer.
La razón y la paciencia, al fin vencen la insolencia.
De buenas en el juego, de malas en El amor.
Antes de que acabes, no te alabes.
Jugador que se irrita no le cases con tu hija.
El que da porque le den, engañado debe ser.
Perro no come perro.
Ponte a casar y echa tu fama a rodar.
Lo que a la sombra se urdiese, a la luz del día aparece.
Belleza y riqueza juntas, casi nunca.
En Abril, dos horas de siesta es dormir.
El que tiene padrino es el que se bautiza.
El que en mentira es cogido, cuando dice la verdad no es creído.
Nadie es tan bruto que tire piedras a un árbol sin frutos.
A la mujer y la picaza, lo que vieres en la plaza.
Hasta San Antón Pascuas son, y si las quieres alargar hasta la Virgen de la Paz.
Madre quiero ser, e hijos tener.
A las diez, en la cama estés, mejor antes que después.
El que bien te quiere te hará llorar.
Joven intrépido no deja memoria.
A quien con mierda trasiega, algún olor se le pega.
A la que te criaste, te quedaste.
Leña verde no ahuma, pero ennegrece.
Las penas con pan son buenas.
El pobrecito no es loco, pero le falta muy poco.
La fortuna es un montoncillo de arena: un viento la trae y otro se la lleva.
Más vale algo que nada.
Al queso y a la mujer, de vez en vez.
En lo que el hacha va y viene, descansa el palo.
Cuanto más escarba la gallina, más tierra se echa encima.
No pidas un cañon para matar un gorrión.
Las manos del oficial envueltas en cendal.
A cabo de cien años, todos seremos salvos o calvos.
De casa en que amanece tarde, Dios nos guarde.
Llanero no bebe caldo ni pregunta por camino.
Quien bien imagina, llámese adivina.
Las armas y las heridas, deben llevarse escondidas.