Quien te adula, te traiciona.
Una persona que se cambia de ropa siempre se oculta mientras se está cambiando.
Buscaba el necio su asno y lo llevaba debajo.
La paciencia en un momento de enojo evitará cien días de dolor.
A consejo de ruin, campana de madera.
Lo que tiene que ocurrir, nadie lo puede eludir.
Dios me libre de una manía, aunque sea de misa.
Hombre anciano, juicio sano.
Solo el mudo no cuenta mentiras.
Tira el buey, tira la vaca; más puede el buey que la vaca.
Amor de corneta, de diana a retreta.
El que se mete a loro debe saber dar la pata.
Hijos crecidos, trabajos llovidos. Hijos casados, trabajos doblados.
Alcalde tonto, sentencia pronto.
Quien bien te quiere te hará llorar; quien mal, reír y cantar.
Compra la lanza apuntada a tu corazón si no quieres sentir su punta.
Cuando llega Junio, la hoz en el puño.
Compañía de dos, compañía de Dios.
Crece el huevo bien batido, como la mujer con el buen marido.
Quien tiene el estómago lleno, dice: ayunemos.
No contrates de barbero, a quien fue tu prisionero.
Mal me quieren las comadres, porque les digo verdades; mal me quieren las vecinas, porque les digo mentiras.
La mayor ventura, menos dura.
¡Periquillo con mando!, ya estoy temblando.
Quien coma en Mayo la sardina, en Agosto le pica la espina.
El dormir y el comer, hermanos han de ser.
La noticia mala llega volando, la buena, cojeando.
Tan puta es el que las da como el que las toma.
Amistad del poderoso, sol de invierno y amor de mujer, duraderos no pueden ser.
Músico pagado no hace buen son.
Bendita sea la herramienta; que pesa, pero alimenta.
Nieves en la tierra, abundancia en la vega.
Cuando el marido llega a la casa debe pegarle a su mujer, si él no sabe el motivo, seguramente ella si lo sabe.
Estar como cucaracha en baile de gallinas.
En Abril aguas mil, al entrar pero no al salir.
El mal de tonto, no tiene cura.
Más dura una taza vieja que una nueva.
Las palabras ásperas hieren más de una flecha envenenada.
La desgracia a la puerta vela, y en la primera ocasión, se cuela.
A la mujer muy casera, el marido bien la quiera.
A la corta o a la larga, el tiempo todo lo alcanza.
La mujer del ciego, ¿para quién se afeita?.
El que se pega al televisor, pierde fuerzas y color.
Un libro abierto es un cerebro que habla; cerrado un amigo que espera; olvidado, un alma que perdona; destruido, un corazón que llora.
Piden de comer, piden de beber, afilan el diente, enjugan el vientre y ponen las mejillas coloradas: éstas son las cinco virtudes de las tostadas.
Tú que querías y yo que tenía ganas, sucedió lo que el diablo deseaba.
A veces el remedio es peor que la enfermedad.
Las paredes oyen.
Mea a gusto y contento, pero por favor, ¡mea dentro!
Viva cada cual como quisiere y yo como pudiere.