El mal pajarillo, la lengua tiene por cuchillo.
La esperanza mantiene.
Humos de plata o belleza, se suben a la cabeza.
Mientras el Saprissa este con vida, no se repartan nada.
O errar o quitar el banco.
El dolor es antiguo
El arenque cuelga de sus propias agallas
Tarea hecha a destajo no vale por mil y mil no valen por una.
Entre la santa y el santo, paredes de cal y canto.
Está comiendo zacate el burro.
Amor y guerra tienen batallas y sorpresas.
En queriéndome Dios aunque no me quieran los santos.
Al hambre no hay pan negro.
Casa de concejo, pajar de viejo.
Mal se hospeda quien llega tarde a la venta.
Del agua mansa líbreme Dios que de la brava me libro yo.
Es tarde cerrar la puerta del establo después que los caballos se han desbocado.
El que se enamora no lo nota, pero al poco tiempo se vuelve idiota.
Paga el puerco lo que hizo el perro.
Ni firmes sin leer, ni hables sin ver.
En casa donde hay suegra, no hay hora buena.
Andar con pies de plomo.
Cuando suga la abeja, se vuelve cera y miel; cuando la araña, veneno y hielo.
Cuando en casa engorda la moza, y al cuerpo el bazo, y al rey la bolsa, mal anda la cosa.
Tras de corneados ? Apaleados.
A suerte mala, paciencia y buena cara.
Dame Dios marido rico, aunque sea un borrico.
Un dolor alivia otro dolor, y un amor cura otro amor.
Nada se dice ni se hace bien en momentos de pasión.
En Octubre echa pan y cubre.
No tengan miedo que yo estoy temblando.
El destino baraja, nosotros jugamos.
A la iglesia por devoción, y a la guerra por necesidad.
Con lo que Sancho sana, Domingo adolece.
Quien te quiere, no te hiere.
Bueno es el rigor; pero la misericordia es mejor.
La jodienda no tiene enmienda.
A más beber, menos comer.
El hambre es muy mala consejera.
Más se mira al dador que a la dádiva.
La soga, tras el caldero.
Todo el mundo nace poeta.
Lo que no puede curarse hay que aguantarlo.
?Sin tigres en el monte, el mono es rey.
En casa de la puta, el que la pilla la disfruta.
Comida fría y bebida caliente, no hacen buen vientre.
Cada hombre deja sus huellas.
Hay tres cosas que no se pueden ocultar: el humo, el amor y un camellero con su camello por el desierto.
Para colmo de males, tratar con animales.
Las desgracias vienen juntas, y las gracias muy espaciadas.