Casa donde hay ruda, el ángel la saluda.
A veces la hoja se hunde pero la piedra flota.
Del agua fría el gato escaldado huye.
A la burla dejarla, cuando más agrada.
Las tres cosas más dificiles de esta vida son: guardar un secreto, perdonar un agravio y aprovechar el tiempo.
La madera de enero no la pongas al humero; déjala estar cortada, que ella se curte y amansa.
Ni comas crudo ni andes a pie desnudo.
A lo que no tiene remedio, oídos sordos.
Y reza mucho en la novena, pero no es buena.
Dábale el judío pan al pato, y tentábale el culo de rato en rato.
Quien vengarse quiere, calle y espere.
Mucho pan y poco queso, es de hombre de seso.
A quien a buen culo se arrima, buenas hostias le propinan.
La manda del bueno no es de perder.
A quien te hizo una hazle dos, aunque no lo mande Dios.
Cuando el hombre llega al extremo, aparece la oportunidad de Dios.
Agua de sierra, y sombra de piedra.
No digas de este agua no beberé, por turbia que baje el agua mayor puede ser la sed.
El camino hacia el cielo pasa por una tetera.
Firmar sin leer, solo un necio lo puede hacer.
El que llega tarde, no bebe caldo
Cuando la perra es brava hasta a los de casa muerde.
En la vida, según es la situación, se cambia de opinión.
Todo tiene su precio, pero hay precios que no merece la pena pagar.
No tiene el corazón amor postrero, siempre el último amor es el primero.
Poco dura la alegría en la casa del pobre.
La maledicencia es una mala hierba que solo crece en los estercoleros.
Para salir del hoyo un buey solo no basta, se necesitan dos.
Cual andamos, tal medramos.
Al que se levanta tarde, el trabajo le arde.
Siempre hay una avispa para picar el rostro en llanto.
Agua cara siempre es mala.
Cuando los solteros se divierten en el cielo, truena.
Estoy como la tamalera, que me va más, que me va mal; pero como del tamal.
Me fui a confesar con un padre capuchino, y me puso de penitencia que me casara contigo.
Cuando todo se hierve, te pueden dar gato por liebre.
Paloma que va volando no dice a dónde ni cuando.
Quien no se arriesga no cruza el río
Gobierna para que no hagamos cruzar al perverso, porque no obramos como él. Álzate, dale tu mano, déjale en los brazos del Dios, llena su vientre de tu pan a fin de que se sacie y avergüence.
Cuando uno más la precisa, es la suerte más remisa.
Caballo que ha de ir a la guerra, ni le come el lobo, ni le aborta la yegua.
Al dedo malo, todo se le pega.
Bebo poco y quiérolo bueno; una azumbre me dura un día entero.
Cada cual a su manera, se combate la piojera.
Burro cansado, burro empalmado.
No hay dos sin tres.
Salud y fuerza en el canuto.
A cada cerdo le llega su San Martín.
Juventud licenciosa, vejez penosa.
Más discurre un hambriento que cien letrados.