Mi mujer y yo éramos felices... hasta que nos conocimos.
Al mal panadero hasta la harina le sale negra.
Quien más tiene, más quiere.
Nunca te cierres la puerta, que el mundo da muchas vueltas.
Quien compra al amigo o al pariente, compra caro y queda doliente.
Para poca salud, las cuatro velas y el ataúd.
En gran casa, a muchos el trabajo cansa.
Quien no ha sudado la plata, la coge y la desbarata.
Altramuces, cuando secos, amargos, y cuando mojados dulces.
Amigo sin dinero, eso quiero; que dinero sin amigo, a veces no vale un higo.
Partí una, partí dos, partí tres..., salieron vanas. Las palabras de los hombres son como las avellanas.
Quien guarda halla, si la guarda no es mala.
Amar no es solamente querer, es sobre todo comprender.
A quien dices tu secreto, haces tu dueño.
En las siembras y en la trilla, el amor con zancadilla.
La letra, con sangre entra.
Quien echa agua en la garrafa de golpe, más derrama que en ella coge.
Benavente, buena tierra y mala gente.
Lo que se aprende en la cuna siempre dura.
Saca, pero pon, y siempre habrá en el bolsón.
Mientras el cuerdo duda, el loco emprende y termina la aventura.
Que mi Dios nos dé un varón, aunque resulte bribón.
Palabras de santo, uñas de gato.
La esperanza mantiene.
Por San Lucas, a Alcalá putas.
Huye del vino, pero ayuda al borracho.
En queriéndome Dios aunque no me quieran los santos.
El ojo del amo engorda el ganado.
Gracias que hacen pero no la ven.
Quien acomete vence.
Reunión de pastores, oveja muerta.
El amo imprudente hace al mozo negligente.
Comamos lo tuyo, bueno y santo, que de lo mío no tengo hambre.
Nunca amarga el manjar por mucho azúcar echar.
Ocasión perdida, para siempre ida.
Un amigo es como la sangre, que acude a la herida sin que la llamen.
Buen trago, que el difunto no vuelve.
Hormigas en ringlera, o temporal o sequera.
Mayo templado, mucha paja y poco grano.
El que da lo que tiene antes de la muerte merece que le den con un canto en los dientes.
¿Qué hacéis, mosquitos?. Aramos, porque sobre el buey que ara andamos.
Donde hay patrón no manda criado.
Más vale poco que nada.
La amistad es de antimonio, solo la solda el demonio.
La mala palabra, más que un guijarro descalabra.
Quien sabe esperar, sabe lograr.
Cuando Marzo mayea, Mayo marcea.
Cuando la limosna es grande, hasta el santo desconfía.
Que tu corazón se enderece: aquí nadie vivirá para siempre.
Dar santo y bueno, pero del pan del ajeno.