Cada cual arrima su sardina a la braza.
Dios da a cada hombre un gran predio: el tiempo.
Riñas de enamorados, amores doblados.
Anillo en dedo, u obispo o majadero.
No menosprecies, hijo mío, el castigo de Jehová, Ni te fatigues de su corrección; Porque Jehová al que ama castiga, Como el padre al hijo a quien quiere. Proverbios 3:11-12
Hágase el milagro y hágalo Dios o el diablo.
Juegos, pendencias y amores, igualan a los hombres.
Las palabras del anciano son muchas veces oráculo.
Por donde la cabra pasa, todo lo arrasa.
Ni fea que espante, ni hermosa que mate.
El que nace pa maceta, no pasa del corredor.
Llámame tío, pero no cuentes con nada mío.
Cada cual decía del amor que tenía.
Ropa que mucho se cepilla, pronto raidilla.
Casa con azotea, ladrón la asalta.
San Donato, la picha te ato y si no me lo encuentras no te la desato (para algo que se ha extraviado).
Mucha xente xunta, algo barrunta.
Quien bebe por calabaza, no se sabe el vino que traga.
El viejo tiene la muerte ante sus ojos, el joven a su espalda.
A la que uno no contenta, no bastan dos ni cincuenta.
Muchos hijos, riqueza do pobre.
Dios carga a quien tiene buenas espaldas.
Buena gana de comer, rica salsa es.
Quien guarda valores, padece temores.
Andar bien vestida hace a la moza garrida.
Profesor que usa estaca, malos alumnos saca.
Vuelta al cuidado, que canta el gallo.
Tras el buen comer, ajo.
Al terco, dale dos higas pero no lo contradigas.
Las migas de pan a las dos vueltas ya están, las del pastor cuando más vueltas mejor.
A consejo ido, consejo venido.
Ocasión llegada presto agárrala.
Mientras hay alma, hay esperanza.
A palabra necias, oídos sordos.
Al cabo de un año, las mañas de su amo.
Mano que te da de comer no has de morder.
Haz todo lo que puedas, lo demás déjaselo al destino.
Algo busca en tu casa quien te hace visitas largas.
A mucho vino, poco tino.
Agua tibia, media vida.
Donde una cabeza grana, otra es vana.
Por la Virgen de Agosto pintan las uvas, y por la de Septiembre maduran.
Más es la bulla que la cabuya (cuerda).
Antes di que digan.
Hijo de gran ladrón, es un señorón.
Mal que me quieren mis comadres porque les digo las verdades; bien que me quieren mis.
Después de Dios, la olla y todo lo demás es farfolla.
Burro cansado, burro empalmado.
¿Riñen los amos?. Mal augurio para los criados.
El doctor, a los malos desespera y a los buenos consuela.