Es de bien nacido ser agradecido
Casa revuelta, huéspedes espera.
Honra sin provecho la digo pecho.
Nunca mejor está el árbol que en la tierra donde se cría.
Buenas son las mangas después de las Pascuas.
Con el cabello y con el mal marido, cuanto se hace por ellos es perdido.
De pequeña pelea nace muy gran rencor.
Si tienes mujer hermosa o melonar en carretera, siempre tendrás gotera.
¿Quién te enseñó a remendar?. Hijos menudos y poco pan.
Gorrino, cochino y marrano, todos hermanos.
Una palabra deja caer una casa.
Cerco en la luna, agua en la laguna.
Ni calentura con frío, ni marido en casa continuo.
Flor de almendro, hermosa y sin provecho.
Encima de la leche, nada eches.
No hay cuna que más apriete que la del mismo palo.
A bestia comedora, piedras en la cebada.
Mercader y puerco, quiérolos muertos.
Fea con gracia, mejor que guapa.
Callar como puta tuerta.
La que se enseña a beber de tierna, enviará el hilado a la taberna.
Para uno que madruga otro que no duerme.
Mas cuesta alimentar un vicio, que criar dos hijos.
La lengua de las mujeres es su espada, y, por cierto, nunca la dejan enmohecerse.
Buen caballo, buena espada y buena mujer, ¿qué más has de apetecer?.
Repara en la casa ajena, y hallarás chica tu pena.
Carne de cochino, pide vino.
Comida, cama y capote, que sustente y abrigue al niño y no le sobre comido.
Más alta que un pino y más tonta que un gorrino.
Maña y saber, para todo es menester.
Clavija del mismo madero no la quiero.
Nunca olvides tu casa.
Gallina, cabro y marrano; se manducan con la mano.
Arriba, siempre arriba, hasta las estrellas
Lo que escatimes a tu mujer, no lo gastes en beber.
Cabra manca, a otra daña.
Cabra que tira al monte, no hay cabrero que la guarde.
De Madrid al cielo, y un agujerito para verlo.
Principio quieren las cosas.
A tambor mayor, diana no.
Acabándose Cristo, pasión fuera.
Voluntad tiene a los tronchos quien abraza al hortelano.
El mayor gusto, el vengar; la mayor gloria, el perdonar.
Hombre anciano, cuando muere poco llorado.
Indio que va a la ciudad, vuelve criollo a la heredad.
Dios castiga, sin palo y sin cuarta.
La zamarra y la vileza, al que se la aveza.
Es mucha la totuma para tan poca agua
A burro muerto, la cebada al rabo.
Muerto que no hace ruido, mayores son las súas penas.