A buen viento, mucha vela pero poca tela.
Quien fuerza ventura, pierde rencura.
El amor es loco, pero a muchos vuelve tontos.
El piadoso cielo socorre en las mayores necesidades.
Las medias ni pa las mujeres.
En calma el mar no creas, por sereno que lo veas.
A ver a un velorio y a divertirse a un fandango
Tres sacos son necesarios para tratar con un abogado: un saco de papeles, un saco de paciencia y un saco de dinero.
Reza, pero no dejes de remar hacia la orilla.
Encontrar al perro en la olla
Ni casa en dos lugares, ni paja en dos pajares.
Dijo el muerto al degollado: "¡A fe que estás apañado!".
De dinero y amistad la mitad de la mitad.
Da y ten, y harás bien.
Dámelo perezoso, y te lo daré vicioso.
Quien de esperanzas vive, de hambre muere.
Otros tiempos, otros modos.
Llave que en muchas manos anda, nada guarda.
Te conozco, pajarito.
Uno es el que trabaja y otro el que se lleve la ganancia.
A quien te hizo beneficio, está siempre propicio.
Ponerle el cascabel al gato.
Suelo mojado, cajón seco.
El amor y el reloj locos son.
Más chulo que un ocho.
Despacio y buena letra, dice el maestro en la escuela.
A quien se hace oveja, el lobo se lo come.
Mejor es un hombre cuya charla permanece en su vientre, que el que la prefiere de manera injuriosa.
Cerca del rey, cerca del cadalso.
La desgracia de un loco es dar con otro.
El día de San Matías, entra el sol por la umbría.
Por rey se tenga quien a nadie tema.
Ajo, ¿por qué no medraste?. Porque para San Martín no me sembraste.
Burro pequeñín, siempre nuevecín.
Alegría, albarderos que bálago se arde.
No hay mayor emoción que la de volver al lugar en que se nació.
Hombre de cojón prieto, no teme aprieto.
Si el dinero no es tu sirviente, será tu amo.
Dos hambrientos a un pan, mal trato le dan.
Prestar a nunca cobrar, llámale dar.
Año de endrinas, año de espinas.
La cosa bien pensada jamás es errada.
Haz el mal y guárdate.
Contra el nacimiento y la muerte no hay remedio.
Del cuerdo espero poco, y mucho del loco.
Quiebra la soga siempre por lo más delgado.
A quien se siente en cada pena, nunca le falta qué le duela.
Con dinero baila el perro, y con un poco más hasta el dueño.
Nadie perdona que le hagan un favor.
El allegar no es por mucho madrugar, sino por mucho trabajar y poco gastar.