El que quiera coger miel, que cate por San Miguel; el que quiera coger cera, que cate por las Candelas.
Mucho dinero, época virtude; poco dinero, mucha salud.
La sátira Solo ofende, a la gente que la entiende.
Los tontos consiguen las mejores cartas
Si me ha de llevar el diablo, que me lleve en coche.
Como el gallo de tía Cleta: pelón, pero cantador.
Lo que con ansia se alcanza, a la larga, también cansa.
A carne de lobo diente de perro.
Hasta la gracia de Dios hace daño.
A toda ley, ama a Dios y sirve a tu rey.
Escucha tu corazón... que sabe.
El agua corriente no mata a la gente, el agua sin correr mata a la mujer.
No le pido pan al hambre, ni chocolate a la muerte.
Nota: San Bernardino es un asilo de Madrid.
Mi cerebro es tan grande que a veces se me escurre por la nariz.
Cualquiera puede mirar a través de una tabla de roble si ésta tiene un agujero
Uva a uva llenaba la vieja la cuba.
Mucho preito hace mendigo.
Cuando el alumno esté listo para aprender, un maestro aparecerá.
Tripa vacía, corazón sin alegría.
Hombre avisado, medio salvado
A falta de corazón, buenas las piernas son.
El humo al suelo, agua en el cielo.
Voy a ir hacer un mandado.
La palabra hablada escrita perece; la palabra escrita perdura.
El corazón es el primero que vive y el último que muere
Pelean los toros, y mal para las ramas.
Joya en una fea, la adorna pero no la hermosea.
Si por bueno te tienes, haz lo que debes.
La muerte y el juego, no respetan privilegios.
Quien tiene las hechas, tiene las sospechas.
Si bien hicieres, sea mientras vivieres.
Quiero demasiado a Dios para tener miedo al diablo
Zangamanga mal fraguada, solo a los bobos engaña.
Rey determinado no ha menester consejo.
La zorra cambia su pellejo; pero no sus mañas.
La gente miedosa, es más peligrosa.
Donde quiera que pone el hombre la planta, pisa siempre cien senderos.
A los largos sentimientos, largas consecuencias.
De nadie esperes lo que por ti mismo hacer pudieres.
Debe y paga cuanto alcances, pero cuida tus balances.
En casa del pobre, todos riñen y todos tienen razón.
Cara de melocotón, de niño y no de hombrón.
Guárdame en casa y te honraré en la plaza.
Ten buen pulso, alza la bota, y acompaña al pijota.
La medicina cura, la naturaleza sana.
Más liso que nalga bebé.
Hombre hablador, nunca hacedor.
¡Cuántas te tendrán envidia!.
No vacíes tu vientre a todo el mundo ni dañes la consideración que de ti tienen.