A Dios, lo que es digno de Dios; y a la cama, la sobrecama.
Son muchos los hijos del muerto.
Buenas noches y buenos días, y tú en tu casa y yo en la mía.
La gallina, la mujer y el marrano, con la mano.
A más no poder, acuéstome con mi mujer.
Para buena vida, orden y medida.
Amistades y tejas, las más viejas.
Amor, opinión y fortuna corren la tuna.
La posteridad solo te pertenece cuando tus nietos juegan en tu puerta.
A quien amasa y cuece, muchas cosas le acontecen.
Celosillo es mi marido y yo me río, porque cuando él se va, yo ya he venido.
Carne a carne, amor se hace.
Hoy domingo y mañana fiesta, buena vida es esta.
Para que suegra y nuera se quieran, un burro debe subir la escalera.
La hermandad hace al masón, y el presupuesto al "mamón".
En toda casa hay muchas mudanzas.
El que se casa, quiere casa.
Madre que no cría, no es madre, sino tía.
En casa llena el loco no se apena.
El marido a su Rosario, le da "pa' lo necesario".
Cuanto más pobre, más hijos.
Cada uno es para si y Dios es para todos.
Amigos somos, pero los peces aparte.
Dad al diablo el amigo que deja la paja y se lleva el trigo.
Más deberás a un buen hermano que a un mal cuñado.
El hijo muerto, y el apio al huerto.
Amor con casada, vida arriesgada.
La casa es necesaria, para el rico y para el paria.
Tu madre te llorará hasta el final de sus días; tu hermana hasta ponerse el anillo de boda; tu viuda hasta el rocío del amanecer.
Tantos son nacidos, tantos son queridos.
Para preservar un amigo tres cosas son necesarias: honrarlo cuando esté presente, valorarlo cuando esté ausente, y asistirlo cuando lo necesite.
Quien fía su mujer a un amigo, en la frente le saldrá el castigo.
El que está cerca de la vaca, algo mama.
Cuerpo harto, a Dios alaba.
Confianza, en Dios y en que sea gruesa la tabla.
Ni cenamos ni se muere padre.
Favor con favor se paga
Hasta la muerte, todo es vida.
Amigos, oros y vinos, cuanto más viejos, más finos.
Ponte a casar y echa tu fama a rodar.
A la mujer y a la mula, vara dura.
Cada cual es rey en su casa.
Berzas y nabos, para en uno son entrambos.
Dios no desampara a sus hijos.
Los amigos de mis enemigos son mis amigos.
Para amigos, todos; para enemigos, uno solo.
Es fácil compartir la papa cuando hay amor.
A cartas, cartas y a palabras, palabras.
De tus herederos, sé tu el primero.
Tres ces matan a los viejos: caída, cámaras y casamiento.