Mujer sin varón, ojal sin botón.
¡Andá a cobrarle a Magoya!
Cada uno donde es nacido, y bien se está el pájaro en su nido.
¡Se nos creció el enano!
Buena burra hemos comprado.
Puta la madre, puta la hija y puta la manta que las cobija.
De paja o de heno, mi vientre lleno.
El que a pueblo ajeno va a casar, o va engañado o va a engañar.
La aguja viste a los demás y permanece desnuda.
Donde me va bien, ésa mi patria es.
Quien un mal habito adquiere, esclavo de el vive y muere.
Visto de lejos, un gitano parece un ser humano.
No hay mano que pueda para el tiempo
Madeja enredada: quien te madejó, ¿por qué no te devanó?.
No hables mal de las mujeres si en tu casa mujer tienes.
De tus herederos, sé tu el primero.
Diga mi vecina, y tenga mi costal harina.
En cada pago, su viña, y en cada barrio, su tía.
Abejas y ovejas, en sus dehesas.
Casa en la que vivas, viña de la que bebas y tierras cuantas veas y puedas.
Quien muerte ajena desea, la suya se le acerca.
A mamar, todos nacen sabiendo.
El llanero es el sincero, y del serrano ni la mano.
Pajaro que comió, voló.
Comida hecha, amistad deshecha.
Palabra de boca, piedra de honda.
El que las sabe, las tañe.
Sacar del horado la culebra con la mano ajena.
La corneta, lo mismo toca a diana que retreta.
Mujer en la ventana, o puta o ENAMORADA.
A borrico desconocido, no le toques la oreja.
Bella por natura, hasta la sepultura.
La taleguilla de la sal, mala de sustentar.
La alegría intensa es cosa seria
La que pone y es cretona, ya dejó de ser pollona.
Panojal que embarba, garojo que desgrana.
Zurrianme las orejas; reniego de putas viejas.
El que a pueblo extraño va a enamorar, va a que lo engañen o a engañar.
Palabra dada, palabra sagrada.
Mujeres en visita, luego sueltan la maldita.
Nadie experimenta en cabeza ajena.
Ni a pícaro descalzo, ni a hombre callado, ni a mujer barbada les des posada.
Quien sabe, sabe.
Cura y médico de aldea, por ellos vengan lo que desean.
Vaca ladrona no olvida el portillo.
El agradecido demuestra ser bien nacido.
Vecina de portal, gallina de corral.
Vieja verde caprichosa, ni fue buena madre ni buena esposa.
La víbora y la mujer tienen la ponzoña en la boca.
Quien en tierra ajena muere, doblada pena tiene.