Tu secreto en tu seno, y no en el ajeno.
El que pestañea pierde.
Que dulce queda la mano al que da.
Labrador lunero, pierde el fruto y pierde el tiempo.
El caballo que es rotón, y el jinete que le hace daño.
Ya lo dice el refrán: pasa hambre el que no tiene pan.
El casamiento y el buñuelo quieren fuego.
Cada uno se rasca donde le pica.
El bobo José Mamerto, tras de jetón, boquiabierto.
Conquista el amor solo aquel que huye
Con quien te vi te comparé.
Bebes vino, no bebas el seso.
Los hombres dan a los amigos la alegría, y a sus mujeres, la murria
No juzgues al hombre en el vino si no has bebido
Criado murmurador, es cuchillo del señor.
La falta de respuesta es en sí misma una respuesta.
El buen vino, de sí propio es padrino.
Araña de día, carta o alegría.
Fue la negra al baño y tuvo que contar para todo el año.
Cada uno trate de su oficio y deje el del vecino.
El mundo es una rosa, huélela y pásala a tu amigo
Más se perdió en el diluvio.
Lleva siempre tu camino y no mires nunca el de tu vecino.
Más vale dejar a los enemigos que pedir a los amigos.
El ocioso e incapaz, carga es para los demás.
Abogadito nuevo, perdido el pleito.
Que cada cual se rasque con sus uñas.
Abad avariento, por un bodigo pierde ciento.
Los amigos de los buenos tiempos son como los gatos callejeros
Ilusión es para un calvo tener en su calva algo.
Busca la felicidad en tu casa y no en la del vecino
Tu madre te llorará hasta el final de sus días; tu hermana hasta ponerse el anillo de boda; tu viuda hasta el rocío del amanecer.
Abril, Abrilillo, siempre fuiste pillo.
La buena hilandera en invierno acaba la tela.
Tu deseo bueno sea, para quien bien te desea.
Dar un cuarto al pregonero.
Quien fía su mujer a un amigo, en la frente le saldrá el castigo.
Confesión con vergüenza, cerca está de la inocencia.
Músico pagado, contento pero desafinado.
¿Cómo hay que vivir al lado de la gente? ¿Obra desconsideradamente, vive, el que sostiene y eleva a los hombres?
Casar y descasar, muy despacio se ha de pensar.
A fuer del Potro, un maravedí da otro.
Bebe leche y bebe vino, y te conservarás lechuguino.
No se hablar, y me mandas predicar.
Hay cabalgadura que le viene grande su herradura.
Quien te acaricia más de lo que suele, o te ha engañado o engañarte quiere
Abad de Somosierra, hartos de nabos y berzas.
Alegrías y pesares, te vendrán sin que los buscares.
Las palabras son femeninas, y los hechos son machos.
En casa del capellán, no falta nunca el pan.