Quien se casa, casa quiere.
Amigos y compadres búscalos entre tus iguales.
La sardina y el huevo a dedo.
Una buena dote es un lecho de espinos
La boda de los pobres, toda es voces.
Cuanto más primos, más adentro.
El que pide lo justo, recibe migajas.
De todos modos, Juan te llamas.
Un ciego lloraba un día porque espejo quería.
A los ojos que aman no les avergüenza mirar
La amistad, la que quieras, pero la cebada, a veinte la fanega.
Al que huye del trabajo, el trabajo le persigue.
A Dios, lo que es de Dios y al Cesar lo que es del Cesar.
Dinero olvidado, ni agradecido ni pagado.
Por San Lucas siembra habucas; siembra pocas y cogerás muchas.
Los novios son como los mozos, se van unos y vienen otros.
La dicha de la fea, la hermosa la desea.
Boca con boca se desboca.
El que debe y paga, descansa.
De casa en que amanece tarde, Dios nos guarde.
Ni amigo burgalés, ni cuchillo cordobés.
Un duro y un vaso de buen vino son los mejores amigos, y en caso de mucho apuro, si no tienes el vaso, ten el duro.
Alábate pollo que mañana serás gallo.
Otro gallo le cantara.
Pobre no es aquel que tiene poco, sino aquel que teniéndolo todo, quiere aún más.
Jurar ves magaña, quien jura te engaña.
Cuando veas las barbas de tu vecino arder... mete la tuya en remojo
Bizcocho de monja, fanega de trigo.
Cuando la limosna es grande, hasta el santo desconfía.
Nadie perdona que le hagan un favor.
Necios y porfiados, hacen ricos a letrados.
Cuando el árbol está desarraigado, las hormigas lo toman por asalto.
De la casada y la separada, dos cucharadas.
Cual andamos, tal medramos.
Mucho corre la liebre, pero más el galgo que a prende.
Es siempre provechoso abrir cualquier libro.
Gana tenía de tronchos quien besaba al hortelano.
Hijos y hogar, son la única verdad.
Casa, viña y potro, hágalo otro.
La aguja viste a los demás y permanece desnuda.
Lo raro es caro.
Es hombre honrado el que es todo lo que hay que ser para no morir ahorcado.
Callar y callemos que todos de barro semos.
A Dios y a su altar, lo mejor has de dar.
Pan de ayer, vino de antaño y carne manida dan al hombre la vida.
El hombre sin honra, más hiede que un muerto.
Ya has contado las hazañas de tus abuelos; cuenta ahora las tuyas, y nos reiremos.
El flojo y el mezquino recorren dos veces el camino.
Gente de montaña, gente de maña.
No hay mal que dure 100 años ni cristiano que los aguante.