Le dan la mano, y se coge el codo.
Pariente que no me luzca, un rayo que lo desmenuzca.
No nada más de pan vive el hombre.
Al viejo recién casado, rechazarle por finado.
Un tonto engaña a cientos si le dan lugar y tiempo.
Una buena acción es la mejor oración.
Al sonar el pedo, solo queda un rostro serio.
La vida es una sorpresa continua
La constancia es la mayor de las quimeras del amor
Hay que poner tierra de por medio.
Grande o chica, pobre o rica, casa mía.
La alegría da resplandor a la piel de la cara
Hasta el manjar más sabroso, hostiga cuando es copioso.
Con hilo de plata labró mi seda, y voy y la tiendo en la alameda.
Niño quieto y callado, es que hace algo malo.
La paz con una porra en la mano es la guerra
El día que amasó, mal día pasó; pero peor es no tener qué amasar ni qué cerner.
Cerrado a cal y canto.
El sol brilla para todos.
Rey es el amor, y el dinero, Emperador.
Una cáscara de coco llena de agua es como un océano para una hormiga.
El deseo de aprender es natural en los hombres buenos.
Al hombre harto, las cerezas le amargan.
Haz lo que debes y no lo que quieres.
Da Dios alas a la hormiga, para morir más aína.
Quien una vez fue ladrón, reincide si halla ocasión.
El que siembra odio, cosecha tempestades.
Luna en creciente, cuernos a Oriente.
Tiene más miedo que vergüenza.
Casa hecha, sepultura abierta.
Olvidado y nunca sabido, viene a ser lo mismo.
Una alegría esparce cien pesares.
Quien promete amor eterno es porque desconoce los cuernos.
Caballo cosquilloso no lo compres, aunque sea hermoso.
El carcelero es un prisionero más.
De enero a enero, el dinero es del banquero.
Año de heladas, año de parvas.
Quien picha lejos y pede fuerte no tiene miedo a la muerte.
Ninguno do otros es señor si no lo es del corazón.
Lo que la mujer no logra hablando, lo logra llorando.
Al espantado, la sombra le basta.
El asno enamorado, muéstralo a coces y a bocados.
El que paga lo que debe tiene derecho a pedir más.
El Diablo no se harta de romper suelas.
El primer amor nunca se olvida
Fuiste doncella y viniste parida.
Bebe tras el caldo y vaya el médico al diablo.
Quien a dos amos sirve, siempre termina mal.
Mejor caminar con quien se ama que descansar con quien se odia
Pan, vino y ajo crudo, y verás quien es cada uno.