Quién come para vivir, se alimenta; quién vive para comer revienta.
Frio, frio, como el agua del rio.
Oro y jade por fuera y algodón podrido por dentro.
Bailar sin son, o es estar loco, o enorme afición.
Llorar (el gato) la muerte del ratón.
Al que trabaja y anda desnudo, ajo y vino puro.
La mejor leña está donde no entra el carro.
¿Qué necesidad hay de dar los cuartos al pregonero?.
Salud para mí, trabajo para mi marido.
En la guerra y en el amor, todo se vale.
Buena cara dice buen alma.
Hay que tomar el toro por las astas.
A veces perdiendo se gana.
Casa compuesta, caja en la puerta.
Cuando el río suena, agua lleva.
El uno por el otro la casa sin barrer.
De la risa al duelo un pelo.
El mal que a muchos azota, consuelo es para el idiota.
El hombre después que le roban, pone candado.
Tantas veces va el cántaro a la fuente, que al final quiebra.
Aleluya, aleluya, cada uno con la suya.
Puede suceder algo imprevisto de un momento a otro.
Burro que piensa bota la carga.
Cada uno tiene su cada una, y cuando no, la busca.
A fuerza de villano, hierro en mano.
El vino, de la verdad es amigo.
El caballo del judío, harto de agua y bien corrido.
Si el ocio te causa tedio, el trabajo es buen remedio.
Bailo bien, y echáisme del corro.
En casa del capellán, no falta nunca el pan.
El río, por donde suena se vadea.
Como no son tuyos los zapatos, que tiras por el barro.
Quien se mete a redentor, lo clavan, como al Señor.
Hablando mal y pronto.
Un hombre ocioso es compañero de juegos del diablo.
El amor y el reloj locos son.
El carro no avanza si no se engrasan las ruedas
Querer matar dos moscas de un golpe
Cinco: por el culo te la hinco.
Dios los cría y el diablo los junta.
Con ballestrinque y cote no se zafa ningún bote.
Amar a todos, confiar en nadie.
Casa de pan tierno, casa sin gobierno.
A buen barón, poco le presta el aguijón.
Oídos que bien oyen, consejos encierran.
Cada cual sabe de la pata que cojea.
En la duda, ten la lengua muda.
Arriba canas y abajo ganas.
Donde hay duda hay libertad.
A ese andar, llévalos mi baca.