Refranes y consejos todos son buenos.
Aguja en pajar, mala es de hallar.
Más vale poco pecar que mucho confesar.
Al pez, una vez.
El hombre pone y la mujer dispone.
Con un pozo y un malvar, boticario de un lugar.
La que fácil llega, fácil se va.
Gana al que te quiere mal, y tendrás un amigo más.
Siempre la aguja se le dobla a quien no tiene otra.
A gran prisa, gran vagar.
Hasta de una piedra necesita uno, para darse un hocicaso.
El que ambiciona lo ajeno, pronto pierde lo propio.
Que cada sacristán doble por su difunto.
Vive de ilusiones el tonto de los cojones.
La buena suerte, durmiendo al hombre le viene.
El hombre por el traje, la perdiz por su plumaje.
Dios me lo dio y Dios me lo quitó, bendito sea Dios.
Hasta lavar las cestas, todo es vendimia.
Entre lo feo y lo hermoso, deme Dios lo provechoso.
Contra la gota, ni gota.
Que bailen los que están en la fiesta.
Amantes y ladrones, gustan de la sombra y los rincones.
Uno hizo la calza, y otro se la calza.
Quién encuentra a un amigo, encuentra a un tesoro.
A fullero viejo, flores nuevas.
A hombre jugador y a caballo correlón, ¡ay qué poco les dura el honor!.
El día para el trabajo; la noche para el descanso.
Haz favores y harás traidores.
Zapatero a tus zapatos.
Llevando y trayendo se pasa el tiempo.
Cuando el dedo señala la luna, el bobo mira el dedo.
Si encuentras una gran deuda contra un pobre, divídela en tres partes: perdona dos y mantén una.
Palabras son cosa fría para el que aún de las obras no fía.
Aviniente y crudo, que así lo quiere el cornudo.
El mucho joder "excompone" el cuerpo.
Las letras con sangre entran.
Tierra por medio, para poner remedio.
A consejo de ruin, campana de madera.
La cama, el fuego y el amor, nunca te dirán vete a tu labor.
Camaron que se duerme se lo lleva la corriente.
Cuando la piedra ha salido de la mano, pertenece al diablo.
Con el diablo se aconseja quien mete aguja para sacar reja.
Vuelve a tu menester, que zapatero solías ser.
Nadie yerra por callar y hablando mucho, mucho se suele errar.
Cielo a corderos, agua a calderos.
Confesión obligada, no vale nada.
Arca abierta al ladrón espera.
Quien de valor hace alarde, tiene mucho de cobarde.
Ruin consuelo el aplauso de los muchos.
Sacar lo que el negro en el sermón: los pies fríos y la cabeza caliente.