Albañil seas y en el cierre de un tejado te veas.
Agua beba quien vino no tenga.
En casa de la puta, el que la pilla la disfruta.
Como sé que te gusta el arroz con leche por debajo de la puerta te echo un ladrillo.
Pasará, sea lo que sea.
Esto vale lo que un ojo de la cara.
Cuando vayas convidado, no comas más de lo acostumbrado.
El necio hace al fin lo que el discreto al principio.
Cosa rara, cosa cara.
Llevar agua al mar.
La verguenza, cuando sale ya no entra.
Mantente cerca del Gran Espíritu.
El caballo que mucho anda, nunca falta quien le bata.
A puerta cerrada el diablo se vuelve.
A vino de mal parecer, cerrar los ojos al beber.
Conoce a tu adversario y conócete a ti mismo, y vencerás en cien batallas.
El beso es al amor lo que el rayo al trueno.
No recomiendes a nadie sino quieres que te reclamen.
Siete le daban al tocho, y el quería ocho.
Bebe y ata la bota.
Hacer como vaca y cubrir como gata.
Del que mucho cela a su mujer, guardate como de Lucifer.
O llueve o apedrea, o nuestra moza se mea.
Cree el político que los demás son de su misma condición.
La que está para condenarse, desde chiquita no reza.
A quien feo ama, bonito le parece.
El deber se reconoce fácilmente: es aquello que menos deseamos hacer
El orgullo y la pobreza están hechos de una pieza.
Albarcas, borona y mujer, cerca de casa están bien.
Donde hay querer, todo se hace bien.
Si no quieres decepciones, no te hagas ilusiones.
Al son que te tañan, a ése baila.
A tal puta, tal rufián.
Se empieza por avergonzarse de un vicio y se acaba alardeando de él
Dando dando, palomita volando.
Buscar la vida conviene; que la muerte ella se viene.
No hay que conejear sin perros.
Oveja duenda, mama a su madre y a la ajena.
Tres ces matan a los viejos: caída, cámaras y casamiento.
A casa sinvergüenza, todo el mundo es suyo.
Mear sin peer, rara vez.
El que tiene capa, escapa.
A ponerse las alpargatas que lo que viene es joropo.
Santa Rita, Rita, lo que se da no se quita.
Si te pica una salamanquesa, prepara el ataúd y la mesa.
Agua al higo, que ha llovido.
Indios y burros, todos son unos.
Dos en pleito, para ellos es el daño y para otros el provecho.
Al que no sabe de vacas, la boñiga lo embiste.
Nunca falta un roto para un descosido.