Como mi llamamiento es alto, las obligaciones que me incumben también son fuertes, y me temo que en mi gobierno pueda haber deficiencias
Madre e hija caben en una camisa; suegra y nuera, ni en una talega.
El que trae , lleva.
La vaca y la mujer, paren a la vez.
¿Fiaste?. ¡La cagaste!.
Bodas buenas y magistrado, del cielo es dado.
Galgo que va tras dos liebres, sin ninguna vuelve.
Zurrón de mendigo, nunca bien henchido.
Ya has contado las hazañas de tus abuelos; cuenta ahora las tuyas, y nos reiremos.
San Lorenzo calura, San Vicente friura, uno y otro poco dura.
El que a solas se ríe de sus picardías se acuerda.
El secreto de tu vecino,te lo dirá un porrón de vino
Pedir es lícito, responder es cortesía.
No hay dicha, sino diligencia.
Para mi cualquier petate es colchon.
Para la mi santiguada, que de donde vino el asno venga la albarda.
El mísero y mendigo pruebe con todos y luego con el amigo
Antes se coge al mentiroso, que al cojo.
Al agradecido, más de lo pedido.
Acaso nuevo, consejero nuevo.
La boca rige la tierra, pero el mar lo rige la mano.
Favores en cara echados, ya están pagados.
Más vale riqueza de corazón que riqueza de posesión.
Boda en mayo ¡Qué fallo!
Calva buena, luna llena.
Más vale callar que con borrico hablar.
Moza que mucho va a la fuente, anda en bocas de la gente.
A la mujer fea, el oro la hermosea.
Con cuatro que obedezcan, uno que mande.
Niño malo no castigado, hácese más osado.
Alzada en enero, ha de ser para buena.
La buena obra, ella misma se loa.
El último que se pierde es la esperanza.
De mozo rezongador nunca buena labor.
De codorniz; de perdiz; de vaca y de urraca.
Caballo bonito, corto y gordito.
Amistad entre desiguales, poco dura y menos vale.
Es de gran dolor no ser loado, siendo digno de loor.
Mira a tu suegra, así será tu mujer de vieja.
Querer atar las lenguas de los maldicientes es lo mismo que querer poner puertas al campo.
En San Nicolás de los vinos agudos, de treinta vecinos veintinueve cornudos.
Solo hazlo y terminará el pánico.
Encontrar al perro en la olla
Espera que se acabe el circo para verle la cara a los payasos.
Viuda honrada, su puerta cerrada.
Es ilusión fementida, un mundo a nuestra medida.
Quien muerte ajena desea, la suya se le acerca.
Para prosperar, vender y comprar.
Oro en manos de pobre, parece cobre.
La belleza es de índole caduca; una sola estación y desaparece