No con quien naces, sino con quien paces.
Ya has contado las hazañas de tus abuelos; cuenta ahora las tuyas, y nos reiremos.
Dimes y diretes, entre grandes y pequeñetes.
Costumbres hacen leyes, que no los reyes.
No hay dicha, sino diligencia.
Madre holgazana cría hija cortesana.
El secreto de tu vecino,te lo dirá un porrón de vino
Galgo que va tras dos liebres, sin ninguna vuelve.
El que a solas se ríe de sus picardías se acuerda.
El mísero y mendigo pruebe con todos y luego con el amigo
Pedir es lícito, responder es cortesía.
Madre e hija caben en una camisa; suegra y nuera, ni en una talega.
Antes se coge al mentiroso, que al cojo.
Como mi llamamiento es alto, las obligaciones que me incumben también son fuertes, y me temo que en mi gobierno pueda haber deficiencias
Al agradecido, más de lo pedido.
Zurrón de mendigo, nunca bien henchido.
Favores en cara echados, ya están pagados.
Para la mi santiguada, que de donde vino el asno venga la albarda.
Más vale riqueza de corazón que riqueza de posesión.
Para mi cualquier petate es colchon.
Boda en mayo ¡Qué fallo!
A la mujer fea, el oro la hermosea.
La buena obra, ella misma se loa.
Acaso nuevo, consejero nuevo.
Con cuatro que obedezcan, uno que mande.
Niño malo no castigado, hácese más osado.
Moza que mucho va a la fuente, anda en bocas de la gente.
El último que se pierde es la esperanza.
Alzada en enero, ha de ser para buena.
La boca rige la tierra, pero el mar lo rige la mano.
Espera que se acabe el circo para verle la cara a los payasos.
Más vale callar que con borrico hablar.
San Lorenzo calura, San Vicente friura, uno y otro poco dura.
Solo hazlo y terminará el pánico.
De mozo rezongador nunca buena labor.
Para prosperar, vender y comprar.
Mira a tu suegra, así será tu mujer de vieja.
Encontrar al perro en la olla
Quien muerte ajena desea, la suya se le acerca.
Es ilusión fementida, un mundo a nuestra medida.
Calva buena, luna llena.
Persevera en tu empeño y hallarás lo que buscas, prosigue tu fin sin desviarte y alcanzarás tu empeño, combate con energía y vencerás.
Es de gran dolor no ser loado, siendo digno de loor.
La casa ya labrada, la viña ya plantada y la suegra ya enterrada.
Amistad entre desiguales, poco dura y menos vale.
Querer atar las lenguas de los maldicientes es lo mismo que querer poner puertas al campo.
Caballo bonito, corto y gordito.
Viuda honrada, su puerta cerrada.
A la puta, el hijo la saca de duda.
En San Nicolás de los vinos agudos, de treinta vecinos veintinueve cornudos.