Quien convida al cantinero, o está borracho o no tiene dinero.
Al amigo pélale el higo, al enemigo, el melocotón
Lo pasado, pasado, borrón y cuenta nueva.
El hambre tira, y el orgullo me levanta.
Quien por mucho deja lo poco, suele perder lo uno y lo otro.
Machacando y más machacando se hace el gazpacho.
La zorra mudará los dientes, más no las mentes.
Los rincones para los gatos, y las esquinas para los guapos.
Pocas palabras son mejor.
Dame pan y dime tonto.
El que come solo, muere solo.
Suerte te dé Dios, hijo, que el saber de nada sirve.
De abrigado a nadie vi morir, de desabrigado sí.
Parece que le ha hecho la boca un fraile.
Prudente espera es mejor que cometer un error.
Siembra buenas obras, y cogerás frutos de sobra.
Tu deseo bueno sea, para quien bien te desea.
Pronto será un limosnero el que no puede decir no.
La belleza passa, la sabiduría permanece.
Yo soy Duero, que todas las aguas bebo; si no es a Guadiana, que se va por tierra llana, y a Ebro, que no lo veo, y a Guadalquivir que nunca le vi.
Lleva más cisco que carbón.
Con agua de malvavisco, se cura hasta el obispo.
La magnificencia prestada, es miseria.
Nunca digas a tu enemigo que tus pies han resbalado.
Vivir es morir lentamente.
Cuando Dios cierra una puerta, abre una ventana.
Pan y vino andan camino, que no mozo garrido.
Quien con los perros se trata, aprende hasta alzar la pata.
Reza, pero no dejes de remar.
Con el tiempo y una caña, a pescar.
Obra bien terminada, a su autor alaba.
Zurdos y cojos, denme en los ojos.
Cuando todo ha pasado, solo la verdad y el honor permanecen.
Lo que de la boca sale, del corazón procede.
Si al mediodia el rey dice que es de noche, tú contempla las estrellas.
Quien lee despacito, comprende el escrito.
Demasiada alegría es dolorosa
La Fortuna es de vidrio; cuando más brilla más frágil es.
El corazón que sabe temer sabe acometer.
Para que el chico se haga pillo, meterlo de monaguillo.
Ni casa en dos lugares, ni paja en dos pajares.
El que se ajunta con gato aprende a maullar.
Las palabras son como las piedras, que no se pueden revocar.
Vive la vida a grandes tragos por que no te bastara cuando tengas que perderla.
La mala moza, a porrazos hace las cosas.
Hasta que no muera el arriero, no se sabe de quién es la recua.
Arregostóse la vieja a los berros; no dejó verdes ni secos.
Más vale agua del cielo que todo el riego.
Esta es la gota que derramo el vaso.
Cada uno donde es nacido, y bien se está el pájaro en su nido.