Pan y vino y carne quitan el hambre.
De valientes y tragones, están llenos los panteones.
Al hombre listo y tunante, no hay quien le eche el pie delante.
No hay mayor beata que una puta arrepentida.
El que ama a una casada, puede morir de cornada.
No digas en secreto lo que no quieras oír en público manifiesto.
No digas que eres pobre a quien no te puede hacer rico.
Más vale tener que dar, que tener que mendigar.
Zapatero a tus zapatos.
Habla no cuando quieras, sino cuando puedas.
Vino tinto con la vaca, y blanco con espinaca.
Una vez que el convidado ha comido, ponlo pronto en el camino.
Recordad siempre la partida tienes que guardar.
La victoria pertenece a aquel que espera media hora más que su oponente.
El mundo promete y no da, y si algo te da, caro te lo cobrará.
Muchos respetan el poder del rey, todos respetan el poder de la espada
La prisa es la madre de la imperfección.
La liebre a la carrera y la mujer a la espera.
Quien calladamente arde, más se quema.
Hablar por los codos, aburrir a todos.
Sé dueño de quien no te ama y esclavo de quien te ama
La verdad sale en boca de los niños.
La lluvia viene después de los bosques.
Boca seca hace bolsa llena.
Al hombre honrado, todo lo cuesta caro.
Más crudo lo come el lobo, y bien le presta.
Ir a la guerra, navegar y casar, no se ha de aconsejar.
Ahorra, ahorrador para que gaste el gastador.
Deprisa viene el mal, pero cojeando se va.
A la mujer, búscala fina y limpia, que gorda y sucia ya se hará.
Más barato es cuidar que edificar.
El que come y canta loco se levanta.
Els lladres grans enforquen als petits.
Cuando hables, procura que tus palabras sean mejores que tu silencio.
Cuatro ojos ven más que dos.
Dejadle correr, que él parará.
El corazón en paz ve una fiesta en todas las aldeas.
Joya es la fama para bien guardarla.
Una rata dentro de una tinaja.
Del tiempo y de mujeres, lo que vieres.
Si los escritos desaparecen la nación desaparecerá, si los escritos son brillantes la nación es excelente.
Caer es más sencillo que levantarse.
Lección dormida, lección aprendida.
Del mal que uno huye, de ese muere.
El que no agradece, al diablo se parece.
La única riqueza no es la posesión sino el uso.
Quien escucha lo que no debe oye lo que no quiere.
La cana engaña, el diente miente pero arrastrar los pies eso si que es vejez.
Más vale un "por si acaso" que un "¡válgame Dios!".
Anda con tiento cuando tengas de cara el viento.