Ponga agua en su vino.
En cama extraña, no se junta las pestañas.
Para aprender, perder.
Por San Andrés, la nieve en los pies.
Lo que en la bonita es gracia, en la fea es desgracia.
Bueno es dar, y sin embargo, no conviene ser muy largo.
Agua de primavera, si no es torrencial, llena la panera.
Después de haber recorrido el mundo entero en busca de la felicidad, te das cuenta de que estaba en la puerta de tu casa.
Dios castiga sin palo ni piedra
El que quiere moño bonito, tiene que aguantar jalones.
La amistad, la que quieras, pero la cebada, a veinte la fanega.
Para acertar mejor, echarlo a lo peor.
El cielo me ha designado para gobernar a todas las naciones, porque hasta ahora no ha habido orden sobre las estepas
Las cosas de palacio van despacio.
Algo tendrá el matrimonio, cuando necesita bendición de cura.
La escama de los besugos puede ser nuestro verdugo.
La peseta, la vela y el entierro por donde quiera.
Donde uno piensa, otro sueña.
A barba moza, vergüenza poca.
El que ríe el último, ríe dos veces.
Cada pez en su agua.
Sufre callando lo que no puedes remediar hablando.
Di mentira, y sacarás verdad.
Los más completos varones, se amarran los pantalones.
No tengas como vano el consejo del anciano.
La cama y la puerta dicen si la mujer es puerca.
En enero, el buey y el varon, hacen riñón.
El que es sabio nunca enceguece.
Zapato que aprieta, no me peta.
El habar de Cabra se secó lloviendo.
Mal es acabarse el bien.
Ara con heladas, que matarás la grama.
El vino no tiene vergüenza.
La mejor leña está donde no entra el carro.
A cada santo le llega su día.
San Simón y San Judas, mata los puercos y tapa las cubas.
No se puede sopear con gorda, ni hacer taco con tostada.
Dios da pañuelo al que no tiene narices.
Fuíme a santiguar y saltéme un ojo.
Cría fama y échate en la cama.
Quien desea aprender, pronto llegara a saber.
El amor, la tos y el fuego, no pueden ser encubiertos.
Ni miento ni me arrepiento.
Humildad y fiereza, todo en una pieza.
Cada cual se reparte con la cuchara grande.
Cuida bien a tu amigo y no menosprecies a tu enemigo.
Cuando dude, no saludes.
Una buena bota, el camino acorta.
Echa cuentas, que te saldrán cuentos.
Nadie da palos de balde.