Buena es la carne; buena es la cecina; mejor es la cocina.
Quien guiña el ojo con malicia provoca pesar; el necio y rezongón va camino al desastre.
Antes de hablar, si tienes ira, reza un avemaría.
Sol de invierno y amor de puta, poco dura.
Aguadito para que rinda y saladito para que alcance.
Antes de tomar casa donde morar, mira su vecindad.
El amor hace locos de cuerdos y sabios de necios; conque enamórate, Pedro.
A carnero castrado no le tientes el rabo.
Si atendido hubiese el consejo de su padre, otro gallo le cantare.
A buen juez, mejor pastor.
Cuanto más adversas sean para vosotros las circunstancias que os rodeen, mejor se manifestará vuestro poder interior.
El maíz que se coge en esa tierra se puede dejar pilar en el culo de una aguja de arria.
Valientes por el diente, conozco yo más de veinte.
Escucha el viento... que inspira
Antes de casarte abre bien los ojos, después cierra uno.
Donde entra la cabeza, entra la cola
No puede impedirse el viento. Pero pueden construirse molinos.
Miren quién me llamó puta, sino otra más disoluta.
De cada diez hombres favorecidos, cinco contentos y cuatro desagradecidos.
A caballo ajeno, espuelas propias.
Ve tu camino para no tropezar.
Di poco, pero lo poco que digas, dilo bien.
Si existe, se ve
El joven busca la felicidad en lo imprevisto, el viejo en la costumbre
La intención hace la acción
Compuesta, no hay mujer fea.
Buena carrera del buen caballo se espera.
Quien no da aquello que ama, no recibe lo que ansía
Belleza es riqueza, o por ella empieza.
Vale más ser ralos que calvos.
La desgracia también visita a los ricos, pero a los pobres lo hace dos veces.
Saco de yerno, nunca es lleno.
Cuando la desventura llama a la puerta se descubre que los amigos se han dormido
Moza que mucho va a la plaza, alguna vez se embaraza.
El que siembra odio, cosecha tempestades.
Ni amigo reconciliado, ni café recalentado.
Donde mores no enamores.
Limosnero y con garrote.
Dí lo que quieres, que yo no estoy en casa.
Al amigo, con su vicio se le debe querer y atender.
Sin plumas y cacareando, como el gallo de Morón.
¡A la mierda! (Fernando Fernan Gomez).
Pobre, feo y trillador; pide que te ayude Dios.
Aguantando regañinas, se aprenden las artes finas.
El comer no admite espera, el pagar, la que se quiera.
El amor y el buñuelo han de comerse en caliente.
Durante la estación seca hay que hacerse amigo del dueño de la piragua.
Señal fija de agua, verla caer.
Esto es pan para tu matate.
En tus apuros y afanes, acude a los refranes.