Toma casa con hogar y mujer que sepa hilar.
Los de Morón como son, son.
Lo que se hace de noche sale de día.
Las tres ges de quien sabe ser amo de su casa: ganar, gastar y guardar.
Las palabras vuelan, los escritos se conservan.
Que quieres que de el encino sino bellotas.
Por San Mateo, la vendimia arreo.
Otoñada buena, por San Bartolomé comienza.
Casa vieja todo es goteras.
A presurosa demanda, espaciosa respuesta.
Casado, pero no capado.
Lentejas, si las quieres las tomas y si no, las dejas.
Al hombre por el verbo y al toro por el cuerno.
Las palabras no cuestan plata.
Estoy como gallo en corral ajeno
Al higo por amigo
Río, señor, horno, mulo ni molino, no lo tengas por vecino.
Luego que has soltado una palabra, ésta te domina; pero mientras no la has soltado eres un domador.
Quien frena la lengua conserva a sus amigos.
Casa de piedra, firme y duradera; casa de tierra, casa de mierda.
O todos moros o todos cristianos.
El buen vino en vaso chico.
Obras vea yo; palabras, no.
Al herrero con barbas y a las letras con babas.
Cada casa es un caso.
Al leñador caza, y al cazador leña.
El llanero es el sincero, y del serrano ni la mano.
Pan candeal no hay otro tal.
Coces de yegua, amor es para el rocín.
Agarra al toro por los cuernos, al hombre por la palabra.
El viaje no ha acabado aunque ya se vea la iglesia y el campanario
Gallina que canta ha puesto un huevo
Ni ruin hidalgo, ni ruin galgo, ni ruin letrado.
Amistad de boca, larga parola y cerrada la boca.
Al pan pan y al vino vino, y el gazpacho con pepino.
Ahora adulador, mañana traidor.
Los hijos de Mari-Rabadilla, Cada cual con su escudilla.
De tal árbol tal astilla.
¡Qué te fagorizen! (publicidad española de finales de los 60. FAGOR).
Galgo que va tras dos liebres, sin ninguna vuelve.
Pueblo chiquito, campana grande.
Conejos y liebres vendo, porque los prendo.
Palabra dada, palabra sagrada.
Ir romera y volver ramera le sucede a cualquiera.
Comadre andariega, donde voy allá os fallo.
El perro, mi amigo; la mujer mi enemigo; el hijo, mi señor.
Juan Palomo: yo me lo guiso, yo me lo como.
La alegría todo mal espanta
Del santo me espanto, del pillo, no tanto.
Tal queda la casa de la dueña, ido el escudero, como el fuego sin trashoguero.