Fiado se murió, mala paga lo mató.
La cara del santo hace el milagro.
Me lo contó un pajarito
Ya vienen los dos hermanos, Moquita y Soplamanos.
Aunque sea fraile, le gusta el baile.
Un buen día nunca se olvida.
El inferior pecha lo que el superior pega.
Lo que humedecido viene, muy prontico se reviene.
Boca cerrada, más fuerte es que muralla.
Feliz es el hombre que encuentra un amigo generoso.
Fontanero remilgoso, fontanero sin reposo.
Más necio es que necio el necio que quiere pasar por sabio.
Tu amigo tiene un amigo, y el amigo de tu amigo tiene otro amigo; por consiguiente, se discreto.
Más se mira al dador que a la dádiva.
Ni hombre que ralla, ni asno que brama.
Abstente de mudar los límites de los campos, para que un terror no te arrebate. Se satisface al Dios con la voluntad del señor (responsable) que establece los límites de la tierra arable.
La mujer buena, de la casa vacía hace llena.
Cada día olla, amarga el caldo.
Para los toros del jaral los caballos de ahí mesmo.
Ajo, ¿por qué no fuiste bueno?. Porque no me halló San Martín puesto.
Rincón por rincón, Alcañiz en Aragón.
Sacar las cosas de quicio, no se hace sin perjuicio.
No hay día tan lueñe que presto no este presente.
Dice Salomón: da vino a los que tienen amargo el corazón.
Que no se coma el gusano, lo que se hizo para el cristiano.
Más vale mal afeitado que bien desollado.
El arma es enemiga de su dueño.
Variante: El perro del hortelano, ni come, ni deja comer a su amo.
No hay mal que dure cien años, ni medico que lo cure, ni medicina en botica.
Boñiga de Abril, tira manchas mil.
De suegras y de cuñadas va un carro lleno, mira que linda carga va para el infierno.
Cada uno tiene su alguacil.
Cachicamo diciéndole a morrocoy conchúo
Ajo dulce ni leño sin humo.
Abril llovedero, llena el granero.
A la orilla del río te espero, galapaguero.
El hombre rico se cree sabio, pero el pobre inteligente le hará el examen.
El que vale, vale, y el que no a la Marina.
Amor atrevido, siempre bien ha parecido.
A quien mal vive, su miedo le sigue.
El que es exagerado, siempre queda mal parado.
La vaca grande, y el caballo que ande.
El buen vino, en cristal fino; el peleón, en jarro o en porrón.
Burros o coces, arrieros a palos y a voces.
Primero es Dios que todos los santos.
Ausencia al más amigo, pronto lo pone en olvido.
Agua estancada no mueve molino.
Líbreme Dios de hora menguada y de gente que no tiene nada qué perder.
Solo borracho o dormido se me olvida lo jodido.
Entre gavilla y gavilla, hambre amarilla.