El mozo bellaco, tres barbas o cuatro.
Dar lo mismo mugre que jabón.
Cuatro cosas hay que nunca vuelven más: una bala disparada, una palabra hablada, un tiempo pasado y una ocasión desaprovechada.
Con el ingrato, no tengas trato.
No contrates de barbero, a quien fue tu prisionero.
Una vez engañan al prudente y al necio veinte.
Por ruin que el huésped sea, el mejor lugar se le deja.
Al comer, al tajadero, al cargar, al cabestrero.
No hay joven fea, ni vieja hermosa.
Casar y descasar, muy despacio se ha de pensar.
El más eficaz remedio, contra el guache: guache y medio.
Guay de gachas, a tal hora comidas y con punta de alfiler.
Rectificar es de sabios.
Juventud sin salud, más amarga que senectud.
El caballo que es rotón, y el jinete que le hace daño.
Si cultivas tu talento cuando joven, cuando viejo vendrá tiempo que te alegres con extremo, más si tratas con desprecio tu fortuna, cuando viejo serás necio y enfadoso.
Borriquillo moruno, vivo cual ninguno.
Cuídate/líbrate del agua mansa que de la brava me cuido/libro yo.
Está por encima de sus enemigos el que desprecia sus agravios.
Otoño presente, invierno en la acera de enfrente.
Quien vive de recuerdos, vive entre muertos.
Andar el tiempo y vernos hemos.
Raro es el regalo tras el que no se esconde algo malo.
El que a pueblo extraño va a enamorar, va a que lo engañen o a engañar.
La novia, de contado, y la dote, de prometido.
Suegra, ni de barro es buena.
A buena suela, mala pieza.
Pensé que, creí que, son amigos de Don Tonteque.
Poco a poco se anda lejos.
Al que madruga, le da sueño más temprano.
Da lo tuyo antes de morir, y dispónte a sufrir.
Quien no oye consejo no llega a viejo.
El agradecido demuestra ser bien nacido.
El que se fue a León perdio su sillón.
El ladrón sin ocasión para robar, se cree un hombre honrado.
Casamiento sin engaños uno cada diez años.
Págase el señor del chisme, más no de quien lo dice.
Ni perro sin pulgas, ni pueblo sin putas.
Pan y vino es media vida, la candela la otra media.
Gato gordo, honra su casa.
Con pan, vino y carne de cochino, se pasa bien el mal camino.
Murmura la vecina de la casa ajena, y no murmura de la suya que se le quema.
Con agua pasada, no muele el molino.
Quien a uno castiga a ciento hostiga.
Freídle un huevo, que dos merece.
Estar armado hasta los dientes
De dineros y bondad o, calidad, quita siempre la mitad.
Del lobo un pelo.
Una buena palabra alegra, una mala hiere.
Pídeles consejos a los viejos y a los jóvenes, pero sigue tu propio sentido común.