Santo Domingo, mal pan y peor vino.
A honra demasiada, interés hay encubierto.
Variante: En arca abierta, hasta el justo peca.
Algunos períodos de separación conservan una buena amistad
Amistades que son ciertas mantienen las puertas abiertas.
Quéjese de la muela aquel al que le duela.
A poco pan, tomar primero.
Agua y luna, tiempo de aceituna.
Lo de esta vida es prestado, que en un instante lo hemos de dejar como otros lo han dejado.
Al potro y al niño, con cariño.
Botija nueva hace el agua fresca.
El remiendo, bueno o malo, ha de ser del mismo paño.
Oye primero y habla postrero.
El ternero recental no teme al tigre.
A un burro le hacían obispo y lloraba.
El que consigue algo tiene mucho, pero el que guarda tiene más.
Ser desagradecido es de mal nacidos.
A la mañana el blanco y el tinto al serano.
Jugador de mingo, pagador de mesas de domingo a domingo.
El creído majadero, pierde más que el consejero.
El dinero del mezquino anda dos veces el camino.
Al amigo falso, tómelo el cadalso.
Bien o mal, casado nos han.
El ídolo adulado pronto ennegrece
Quien a otro ha de matar, antes ha de madrugar.
Al fraile mesurado, mírale de lejos y háblale de lado.
Más vale ser un pobre hombre, que un hombre pobre.
Hay quien a los veinte años es viejo y a los cuarenta pellejo.
Tener el juego trancado.
Al hombre bueno, no le busquen abolengo.
Al perro muerto, échale del huerto.
Más vale prevenir que ser prevenidos.
Quien sabe adular sabe calumniar.
Quien bien ata, bien desata.
De mercader a ladrón, un escalón.
No hay mejor pariente que el amigo presente.
Las malas nuevas, pronto llegan.
Venía como placa de trailer, fregado y hasta atrás.
Muerto que no hace ruido, mayores son las súas penas.
No aceptes soborno del poderoso ni oprimas al desheredado.
El que depende de la mesa de otro, con frecuencia cena tarde.
Casa con azotea, ladrón la asalta.
Padre diestro, el mejor maestro.
Beneficio recibido, dase muy luego al olvido.
Para el que no tiene capa, tan bueno es el Rey como el Papa.
Más vale dejar a los enemigos que pedir a los amigos.
Año de brevas, nunca lo veas.
Confía en lo que ves
Al perro que tiene dinero se le llama señor perro.
No hay mal que dure cien años, ni enfermo que lo resista.