Ir contra la corriente, casi nunca es conveniente.
Quien amigo es del vino, enemigo es de sí mismo.
Ni ruin hidalgo, ni ruin galgo, ni ruin letrado.
Camina como viejo y llegarás como joven.
Mal se juzga al caballo desde la silla
A caracoles picantes, vino abundante.
Ambicioso subido, pronto caído.
Entre mozas y mozos, pocos retozos.
Llena o vacía, casa que sea mía.
Los árboles más viejos dan los frutos más dulces.
Cual el año, tal el jarro.
Estrenar casas y domar potros, otros.
Una olla y una vara el gobierno de una casa.
A la ruin oveja la lana le pesa, y al ruin pastor el cayado y el zurrón.
La casa hecha y el hueco a la puerta.
Santo Tomás, una y no más.
De molinero mudarás, pero de robado no escaparás.
Para la iglesia nada es secular, menos aquello que es pecaminoso
La buena hilandera, con el rabo del asno, hilaba su tela.
Los últimos serán los primeros.
Poca hiel corrompe mucha miel.
A buen juez, mejor pastor.
Más fea que un carro por debajo.
El criado, el gallo y el amo: un año; si es bueno: dos; ya tres: ¡os!.
Más aburrido que un mico en un bonsái.
Quien una vez fue ladrón, reincide si halla ocasión.
Del cobarde, no se ha escrito nada.
Más chulo que un ocho.
La amistad es de antimonio, solo la solda el demonio.
El que a larga vida llega, mucho mal vio y más espera.
El cestero que hace un cesto, hace ciento.
Al tiempo del higo, no hay amigo.
Hombre de poco conocimiento, hogar sin cimiento.
De buena casa, buena brasa.
Quien hace, aplace.
Al descalabrado nunca le falta un trapo, que roto, que sano.
El diablo solo tienta a aquel con quien ya cuenta.
Faena acabada, faena pagada.
A hija casada, los yernos a la puerta.
Con beatas y beatos, mucha vista y poco trato.
El peor coche siempre se lleva la mejor mazorca.
A buenos ocios, malos negocios.
Perro en tierra barbechada, no guarda nada.
Más vale buena concordia que próspera guerra y victoria.
Ni caballo patiblanco, ni tierra falduda.
Contra gustos no hay nada escrito.
Casa que cierra sus portones casa que se llena de ratones.
El huevo, fresco, y el pan, moreno.
A quien se viste de lo ajeno, le desnudan en concejo.
Quien ya muerto el burro pienso le echó, tarde acordó.