La edad de oro nunca es la presente.
Vino añejo, pimienta y ajos, te llevan directo a los refajos.
Es prudente el que cuando está en buena situación puede mantenerse como antes.
A buen señor, buena demanda.
No todos los viejos son sabios, ni todos los sabios son viejos.
El corazón engaña a los viejos.
Amigo, amigo, llamalé conocido, y va bien servido.
Del niño el beso, del viejo el consejo.
Amigo lejos, amigo muerto.
No desprecies el consejo de los sabios y los viejos.
Niños y viejos, todos son parejos.
Casa nueva, no habites en ella.
Los refranes de los viejos siempre salen verdaderos.
Hombre viejo no necesita consejo.
Ni caldo recalentado ni amigo reconciliado.
Vino de viñas viejas, qué bien te tomo y qué mal me dejas.
En gran aprieto, espera más del vecino que del nieto.
El más piadoso se alegra, al ver su rival en quiebra.
Cerca del rey, cerca del cadalso.
Loro viejo no da la pata.
Año tardío, año medio vacío.
Otros tiempos, otros modos.
Lo heredado y lo ganado al juego, se tiene en poco aprecio.
A la vejez aladares de pez.
Anillo en dedo, u obispo o majadero.
Más vale tarde que nunca.
Buen amigo, el ya probado en el peligro.
Gallegos y asturianos, primos hermanos.
Sirve a señor noble, aunque sea pobre.
Iglesia de moda en otros días, cátala ahora vacía.
Al hombre de rejo, vino recio.
Lo prestado, es primo hermano de lo dado.
A cántaro roto, otro al puesto.
Quien no sabe de abuelo, no sabe de bueno.
Junto a santo que no suda, el sacristán estornuda.
Refranes de viejas son sentencias.
Sigue este consejo para que llegues a viejo.
Si quieres llegar a viejo, guarda la leche en tu pellejo.
Amigos pobres, amigos olvidados
Mancebo me fui, y envejecí; más nunca al justo desamparado vi.
Hombre valiente no muere de viejo.
Los buenos recuerdos duran mucho tiempo; los malos, más todavía.
Dinero guardado, barco amarrado.
Afanes y refranes, herencia de segadores y gañanes.
Lo estancado se pudre.
A la vasija nueva dura el resabio de lo que se echó en ella.
El amor devuelve a los viejos sabios a la infancia
Quien tenga tiempo que no espere
Un amor reciente es como el vino nuevo que tiene que madurar para ser bueno
De joven maromero y de viejo payaso.