Caérsele a uno los palos del sombrajo.
No tientes al diablo que lo veras venir.
Casa donde la mujer manda, mal anda.
Olla quebrada, olla comprada.
Mantener en vista el conjunto y tomar los trabajos diarios en las manos.
No te salgas por la tangente.
Echa bien tus cuentas, para que después no te arrepientas.
Arroz pasado, arroz tirado.
Cuesta más vengar agravios que soportarlos.
La caza y los negocios quieren porfía.
Chimenea que tira poco, el humo a los ojos.
Arroz que no se menea, se quema.
Malos humores salen con buenos sudores.
Al pagar dinero, pesar y duelo.
Sufrir mujer contenciosa, es brava cosa.
Amigos hay pesados y enemigos ligeros.
A flores nuevas, afeite perdido.
No compres cabra coja pensando que sanará; son las sanas y encojan, con que las cojas qué no harán.
Hay que tener los pantalones en su sitio.
Dos hijas y una madre, tres demonios para un padre.
Pecado de mucho bulto, no puede estar siempre oculto.
Remendando, remendando, vamos la vida pasando.
Los celos son malos consejeros.
No te de Dios pleitos, aunque tengas derecho.
Las desgracias vienen juntas, y las gracias muy espaciadas.
Aguja, sastre y dedal, os darán por medio real.
Se te cayó e cassette
Quien hijos tiene, razón es que allegue.
Berzas y nabos, para en uno son entrambos.
Paga para que te acrediten.
Tres trasteos equivalen a un incendio.
Si dices las verdades, pierdes las amistades.
A mala suerte, envidia fuerte.
Jóvenes y viejos, todos necesitamos consejos.
De boca para fuera.
Ese no pega ni un timbre.
Ocasión desaprovechada, necedad probada.
Los extremos nunca son buenos.
Abracijos no hacen hijos, pero son preparatijos.
Naipes, mujeres y vino, mal camino.
Al que no está acostumbrado a bragas, las costuras le hacen llagas.
Barco grande, ande o no ande.
A lo que no puedas, no te atrevas.
El mal del milano, las alas quebradas y el pico sano.
Llevando y trayendo se pasa el tiempo.
Muchos componedores descomponen la novia.
Piensa mal y acertarás, aunque alguna vez te equivocarás.
Parto malo, e hija en cabo.
Estoy que no me calienta ni el sol.
Los amigos de los buenos tiempos durante las tormentas dejan que te ahogues