Le di la mano y me mordió los dedos.
Ata bien y siega bajo, aunque te cueste trabajo.
Araña muerta, visita cierta.
La miel no se ha hecho para la boca del asno.
Ni arroz pasado, ni guiso ahumado.
Pompa vana: hoy hojas marchitas lo que ayer rosa galana.
Oye lo que yo digo y no mires lo que hago.
Amistad entre desiguales, uno es señor y el otro el servidor.
Joya es la fama para bien guardarla.
Ni aún al Diablo ha de temer quien no teme a una mujer.
Árbol que fruto no da, solo es bueno para el llorar.
Nunca amarga el manjar por mucho azúcar echar.
Badajo alto, campana rota.
Los caracoles vacíos son lo que hacen más ruido. Así los hombres vanos y bullidores.
Estornudos y frailes, salen a pares.
Al perro más flaco se le cargan las pulgas.
Coces de yegua, amor es para el rocín.
La viuda rica, con un ojo llora y con el otro repica.
Un dedo no hace mano, pero sí con sus hermanos.
La mujer consigue plata con solo alzarse la bata.
Cuanto más se duerme más se quiere.
Lo más placentero, no es tan duradero.
El burro bueno, aunque sea la quijada encaja.
Ni santo sin estampa, ni juego sin trampa.
Lo que de noche se hace, de día se ve.
Después de cumplido el deber, el descanso es un placer.
Pan, pan; muchos lo toman y pocos lo dan.
Pan y vino, un año tuyo, y otro, de tu vecino.
¡Periquillo con mando!, ya estoy temblando.
Quien superó los complejos, va seguro y va más lejos.
Hambre larga, no repara en salsas.
Niño feito, pega morta. Nido hecho, urraca muerta.
Apenas es gato y ya anda en el tejado.