Haz bien y no mires a quien.
Indio comido, puesto al camino.
Rebuznos de asno no llegan al cielo.
Está más entristecido, que mico recién cogido.
Corderica mansa mama a su madre y a la ajena.
Estar armado hasta los dientes
Hombre entrado en días, las pasiones frías.
Casar y descasar, muy despacio se ha de pensar.
Todo vale para el convento, y llevaba una puta al hombro.
No muestres los dientes hasta que puedas morder.
Por miedo de pajarillos, no dejes de sembrar mijo.
Mientras el cuerdo duda, el loco emprende y termina la aventura.
Al mal dar, tabaquear.
Fiado has, tu pagarás.
En Mayo lodo, espigas en Agosto.
División y destrucción, hermanas gemelas son.
El borriquito delante, para que no se espante.
Ni mesa sin vino, ni sermón sin agustino.
Sol madrugador y hombre callejero, no los quiero.
Al pez, una vez.
Maldigo el diente que come la simiente.
No aprovecha lo comido, sino lo digerido.
Hay veces que nada el pato, y hay otras que ni agua toma.
El padre para castigar y la madre para tapar.
El que se apura, poco dura.
Es devoto o es loco quien habla consigo solo.
El amor, de necios hace discretos.
Mujer y sardiña, ni la mayor ni la más pequeniña.
La avaricia rompe el saco.
Fía poco, del que tiene horror al mosto.
Da asistencia y cariño donde se necesite.
Yo le puedo dar de comer, pero hambre no le puedo dar.
Los cuerpos grandes se mueven despacio.
El honor y el ocio no suelen ser buenos compañeros.
Veinte años puta y uno soltera, tan buena soy como cualquiera.
El que para mear tiene prisa, termina por mearse en la camisa.
No gusta del beso y estira el pescuezo.
Todas las cosas pasan como el viento.
El más abusado se ahoga en el vado.
Busca una mujer que sepa guisar y coser; y si bien lo quieres pasar, que más que coser sepa guisar.
Magra olla y gordo testamento.
A todo se acostumbra uno en esta vida, menos a no comer.
Quien ama sin placer, quien bebe sin sed y quien come sin hambre, poco vive
Haragán y gorrón, parecen dos cosas y una son.
Acuéstate con perros y te levantarás con pulgas.
Menos la muerte y la jodienda todo tiene enmienda.
Si quieres ver a tu marido gordito, después de la sopa dale un traguito.
Has lo que debes y no lo que puedes.
¡A la mierda! (Fernando Fernan Gomez).
Aún queda el rabo por desollar.