Codicia mala a Dios no engaña.
Comida, cama y capote, que sustente y abrigue al niño y no le sobre comido.
Corta despacio, que hay poco paño.
Salud sin trabajo, campana sin badajo.
Quien en poco tiempo se hace rico o heredó o es pillo.
Si la Semana Santa marcea, hambre o muerte andea.
Come para vivir, pero no vivas para comer.
Al triste, el puñado de trigo se le vuelve alpiste.
El que no es amado, es un desgraciado, pero el que no ama es un infeliz.
El que con su desgracia se conforma, su dicha se forma.
Juntando los bienes con los males, resultan todos los años iguales.
Ser casta y de buena pasta, para buena mujer no basta.
La necesidad hace a la vieja trotar.
Vale más pan con amor que gallina con dolor.
El que de joven no trabaja, de viejo duerme en la paja.
Amigos que no dan y parientes que no lucen, a pelotazos que los desmenucen.
En Gumiel de Izán, tan malo es el hombre como el pan.
El ladrón juzga por su condición.
El torpe caminador, anda mal y acaba peor.
La libertad es una alhaja que con ningún dinero se paga.
El que trabaja mucho, no tiene tiempo de hacer dinero.
Más ablanda el dinero que palabras de caballero.
El dolor del viudo es corto pero agudo
Poco freno basta, para la mujer casta.
El que trabaja, no come paja
A mal de muchos, remedio de pocos.
Casa sin sol, no hay casa peor.
Comprar y vender excelente camino para enriquecer, que trabajando, solo has de padecer.
Para bruto no se estudia, se nace.
Compra de quién heredó, que barato te lo dará, pues regalado lo recibió.
Caceta y pesqueta, mala chaqueta.
Nadie da duros a cuatro pesetas.
Dinero olvidado, ni agradecido ni pagado.
La mujer decente, sufre más que se divierte.
Más ordinaro que pesebre con prostíbulo.
Con vil dinero, tendrás vela y candelero; sin dinero vil, ni candil.
Bella por fuera, triste por dentro
Amor verdadero, el que se tiene al dinero.
Quien es bueno y tiene amigos no acumula riqueza
Para decir la verdad, poca elocuencia basta.
La dicha de la fea, la hermosa la desea.
Poca carne y mucha pluma, nada en suma.
Hasta los animales se fastidian.
Al mal tiempo buena cara, y al hambre guitarrazos.
Fraile cucarro, deja la misa y vase al jarro.
A fiar lo asesinó el mal pagar.
Para un hambriento, el pan cuece lentamente.
En este mundo traidor, de cagar nadie se escapa: caga el rico caga el rey, caga el obispo y el Papa.
Tres cosas matan al hombre: soles, cenas y penas.
Esa muchacha caraja, no presta el hacha ni raja.