Quien la gana sufre, quien lo encuentra goza.
El que quiere moño bonito, tiene que aguantar jalones.
La valla más baja es el más fácil de saltar.
Quien desparte lleva la peor parte.
No hay moza fea ni moneda de oro que tosca sea.
Como es la mujer, así es la casa.
La vergüenza una vez perdida, se perdió para toda la vida.
Hacer oídos de mercader.
Buenas noches y buenos días, y tú en tu casa y yo en la mía.
El fruto prohibido es el más apetecible.
Cuando fueres a la venta, la ventera sea tu parienta.
Hay más días que longanizas.
Año de neblinas, año de harinas.
Quien bueyes ha perdido, cencerros se le antojan.
Más vale buen viento que fuerza de remos.
Para el flojo siempre es tarde, y cuando madruga todavía no es hora.
Quien no tiene rentas, que no lleve cuentas.
Carne de cochino, pide vino.
Cuando fueres yunque, sufre como yunque, cuando fueres mazo, pega.
El ojo del amo engorda el ganado.
No digas que eres pobre a quien no te puede hacer rico.
Favorecer a quien no lo ha de estimar es como echar agua al mar.
En casa del herrero, nunca falta un palo.
Mucho Madruga el que una cartera que encontró; pero más Madruga el que la perdió.
Quien no se ocupa en vivir esta muriendo continuamente.
Santo Tomé, ver y creer.
Ijurra, ¡no hay que apurar la burra!.
Nunca pidas perdón antes que te acusen.
Cuenta tus faltas y deja las ajenas.
El Juez, derecho como la viga del techo.
Ave de mucha pluma poco tiene que comer.
Se oye mal pero descansa el animal.