Ido de la vista e ido del corazón, casi una cosa son.
Saber callar es una prueba de sabiduría que buscan pocos hombres.
De sabios es el poco afirmar y el mucho dudar.
Caballo que alcanza, pasar querría.
Para morirse, siempre hay tiempo.
Si bien hicieres, sea mientras vivieres.
Malo es no podar pero peor es desmochar.
Quien compra cuando no puede, vende cuando no quiere.
Pies, ¿para qué os quiero?.
Cuando hablares, cuida qué, cómo y de quién, dónde, cuándo y con quién.
Las acciones revelan las pasiones
Hay que andar más tieso que un ajo.
Dar una en el clavo y ciento en la herradura.
Tiempo al pez, que picará alguna vez.
Todos nos creemos capaces de aconsejar a los demás.
No es solo saber sumar, sino que hay que saber restar.
Para saber, has de leer.
Creer que el enemigo débil no puede dañarnos es creer que una chispa no puede causar un incendio.
Más vale juzgar entre enemigos que entre amigos.
Cada cual debe ocuparse únicamente de aquello que entienda o le competa.
No es lo mismo decirlo que hacerlo.
Unos saben lo que hacen y otros hacen lo que saben.
Aunque veas pleito ganado, vete con cuidado.
Dolor de cabeza quiere yantar, dolor de cuerpo quiere cagar.
Buena vida si refrenas tu ira.
Cuando te vendan compra, y cuando te compren vende.
Entre contar y cantar, lo primero has de procurar.
Puedo derrotarte físicamente con o sin razón, pero solo puedo derrotar tu mente con un razonamiento.
Serio como perro en bote.
Saber dónde aprieta el zapato.
Dinero guardado, barco amarrado.
Comer bien cagar fuerte y no tener miedo a la muerte.
Locura es dar consejos a un enemigo; pero más locura todavía es tomarlos de él.
A mucho porfiar, ¿quién se resiste?.
Chupar y figurar es fácil de llevar.
Para olvidar un querer, tres meses de no ver.
Pasear llevando sobre los hombros una carga
Mujer que al andar culea, bien se yo lo que desexa.
No digas nada de mis deudas a menos que pienses pagarlas.
Para roer, la cabra, y para el colchón, la lana.
Sabio en latín y tonto en castellano.
Para comer y cagar, solo hace falta empezar.
Para bien morir, bien vivir.
No dejes que tus recuerdos pesen más que tus esperanzas.
Mal habiendo y bien esperando, morirme he triste y no sé cuando.
De casa del abad, comer y llevar.
Llevar agua al mar.
No quieras tapar el sol con un dedo.
Para morir nacemos y olvidado lo tenemos.
Siempre es bueno tener palenque donde rascarse.