El que va a hacer mal, ya va herido, dice el refrán.
Me dejó como la guayabera.
Ajo, ¿por qué no fuiste bueno?. Porque no me halló San Martín puesto.
No comes nueces por no tirar la cáscara.
Dar carne al lobo.
Quien se mete a redentor, lo clavan, como al Señor.
Mamar del Estado sin sentido y sin razón.
Dirán si eres limpio o guarro, las costeras de tu carro.
El más abusado se ahoga en el vado.
Entre hermanos que nadie meta la mano.
La ley del embudo no es norma ni escudo.
El buen saber es callar, hasta ser tiempo de hablar.
Caballito de cartón, ni andante, ni galopante, ni trotón.
Más vale un "por si acaso" que un "¡válgame Dios!".
A su amigo, el gato le deja siempre señalado.
Más dañado que agua de florero.
Besugo de enero vale un carnero.
Cada cual cuenta de la feria como le va en ella.
Va para atrás como el cangrejo.
El mal cobrador hace mal pagador.
El torpe caminador, anda mal y acaba peor.
El que me caga no me lava y si me lava no me deja como estaba.
Gato gordo, honra su casa.
De cintura para arriba todos santos, y de cintura para abajo todos diablos.
No bastan estopas para tapar muchas bocas.
El que hambre tiene, con pan sueña.
El buey no es de donde nace, sino de donde pace.
Cuando comienzan las uvas a madurar, comienzan las mozas a bailar.
"La virtud en su justo medio", dice el diablo, poniéndose entre los dos magistrados.
El vencido, vencido, y el vencedor, perdido.
Quien mucho se baja, el culo enseña.
El dinero del pobre, dos veces se gasta. El duro del casado vale dos cincuenta.
Angelitos al cielo, y a la panza los buñuelos.
El diente de la cabra menos come que daña.
La mujer, hermosa y la galga, golosa.
Nadie diga: de esta agua no bebere.
En el culo y en la trompeta, solo es aire lo que suena.
Quién dijo pereza, dijo pobreza.
Ni gato en palomar, ni cabra en olivar.
Zurdos y calvos y rubios no habían de estar en el mundo.
Con vergüenza, ni se come ni se almuerza.
A fuego y a boda va la aldea toda.
En cuestión de gustos, no hay nada escrito.
Indio, pájaro y conejo, en tu casa ni aún de viejo.
El niño meón, que calaba siete mantas y un colchón.
El que a todos saluda, pronto rompe su cabeza.
La carne en el techo y el hambre en el pecho.
Mal apaña quien no engaña.
Quitar la leña debajo de la caldera.
Burlas verdaderas, peores son que agrias veras.