Perro viejo no caga en el trillo.
En las siembras y en la trilla, el amor con zancadilla.
A Salamanca, putas, que llega San Lucas
Amor y amigo de verba, amigo y amor de mierda.
El que venga atrás que arree.
El que presta su caballo para garrochar, y a su mujer para bailar, nada tiene que reclamar.
Cacarear y no poner, bueno no es.
El cobarde vive, el valiente muere.
Quien hace mal, aborrece la claridad.
Culebra no se agarra con lazo.
Llueve a cargas, que hecho está donde caigas.
Quien siembra llorando, siega cantando.
Un indio menos, una tortilla mas.
Conejo, perdiz o pato, venga al plato.
El mico no ve su rabo, pero ve el del compañero.
Quien hace, aplace.
Manchando el nombre de Cristo, algunos hacen buen pisto.
Cali es cali y lo demás es loma.
La dentadura o la moza, no se presta ni se endosa.
Hombre refranero, hombre de poco dinero.
El arbolito desde chiquito.
Abriles y jornaleros, pocos de buenos.
A barbas honradas, honras colmadas.
Paso de oso, diente de lobo y de vez en cuando hacerse el bobo.
El pájaro no se caga en el nido.
Cónyuge que tiene celos, encuentra en la cama pelos.
El caballo es regalado, ¿y exiges que traiga bocado?.
Palabra o piedra suelta, no tienen vuelta.
Quien tenga coraje, que no se rebaje.
No me pongas palabras en la boca que no he pronunciado!
Ya se murió el emprestar, que le mató el malpagar.
Casa sin hijos, higuera sin higos.
Moza de mesón, no duerme sueño con sazón.
Vivir es morir lentamente.
Yo a vos por honrar, vos a mí por encornudar.
Al gato goloso y a la moza ventanera, tápales la gatera.
Al loco y al toro, dale corro.
Traducción: En el mes de los muertos -noviembre-, mata tus cerdos.
Amor, tos y dinero, llevan cencerro.
El hijo de la cabra, de una hora a otra, bala.
Cuando la fiebre declina, tiempo propicio de dar quina.
Para el mal de la perra, pelos de la misma perra.
A cavador perucho, si le dieres algo, que no sea mucho.
Las injurias o bien vengadas o bien aguantadas.
Va como honda que lleva el diablo.
Injuriada la paciencia, a veces en ira quiebra.
El hombre que se enoja se derrotará a sí mismo en el combate, lo mismo que en la vida.
Ni calabaza sin tapón, ni mujer sin quita y pon.
Lo de menos es comerse la vela, lo malo es cagar el pabilo.
Los tambores de guerra son tambores de hambre.