Mal huye quien a casa torna.
Nobleza obliga.
Un zapatero, un sastre y un barbero, tres personas distintas y ninguno es verdadero.
El sabio convive con la gente sin criticar, el necio critica sin convivir.
Nadie se baña dos veces en el mismo río, pues siempre es otro río y otra persona.
Quien quiera saber, que compre un viejo.
Buen podador, buen viñador.
Del mal que el hombre teme, de ése casi siempre muere.
Lo que no pensé antes de hablar, después de hablado me da que pensar.
El que no tiene amigos, tema a los enemigos.
Este no ha perdido la cabeza; porque la trae pegada.
Muerte y venta deshace renta.
Dichoso el mes que entra con Todos los Santos y sale por San Andrés.
La desgracia de un loco es dar con otro.
Cae más pronto un mentiroso que un cojo.
Si hay miseria, que no se note
Berenjena, ni hincha ni llena.
La fe mueve montañas.
Más vale color en la cara que dolor en el corazón.
En cama extraña, no se junta las pestañas.
Quien mal cultiva la tierra a su país hace la guerra.
Al molino y a la esposa, siempre le falta alguna cosa.
En el refugio del otro vive cada uno
El pobre no tiene consuelo ni con la subida del sueldo.
A carne de lobo diente de perro.
Sin segundo, no hay primero.
La liebre es de quien la levanta, el conejo de quien lo mata.
No busques pan en la cama del can.
Que llueva, que no llueva, pan se coge en Orihuela.
Los frailes comienzan por donde los otros acaban y cesan.
Casa hecha y mujer por hacer.
Madre hay una sola.
La modestia es patrimonio de los pendejos.
Mea a gusto y contento, pero por favor, ¡mea dentro!
Cada día tiene su refrán y su afán.
Casa mía, casa mía, por pequeña que tú seas me parece una abadía.
El árbol no niega su sombra ni al leñador.
Encaja como pedrada en ojo de boticario.
Ropa dominguera, del portal pa fuera.
Bebe vino y come queso y llegarás a viejo.
De pies a cabeza.
Leer entre renglones.
Aseada aunque sea jorobada.
Algo se pesca_ Y llevaba una rana en la cesta.
Si en verano soy cigarra, y de Septiembre a Mayo hormiga, no te apures madre mía, que ha de irme bien la vida.
El que nació para caballo tiene que morir pastando.
Agua estantía, renacuajos de día.
Deja la bola rodar, que ya parará.
El que caga duro y mea claro, no necesita médico ni cirujano.
Es viejo, pero no pendejo.