De abundancia del corazón, habla la lengua.
Cada cual debe ocuparse únicamente de aquello que entienda o le competa.
Quien más ama más gasta; quien mucho acumula mucho pierde
El melón, largo, pesado, escrito y borrado.
Con buenas palabras y mejores hechos, conquistaras el mundo entero.
Hay que cortar por lo sano.
San Xoán trae o inferno, e San Andrés o inverno.
Obra acabada, maestro al pozo.
Un muerto abre los ojos al vivo.
De dar no se hizo el tío Funés rico.
No eches más leña al fuego.
Desde pequeñito se endereza el arbolito.
Quien bebe tras la cocina, dé una higa a la medicina.
Honra y dinero no caminan por el mismo sendero.
Ama a tu vecino, pero no quites la cerca.
Nunca pares donde haya perros flacos.
Del joven voy, del viejo vengo.
Si usted molesta a un perro, molesta a su dueño.
Un amigo es un peso en el bolsillo.
El que tiene la plata pone la música.
El agua fluye abajo, y el hombre va arriba.
Más vale pájaro en mano que ciento volando.
A lo que no tiene remedio, oídos sordos.
Cuanto menos bulto más claridad.
Ausente y muerto, viene a ser lo mesmo.
Dar lo que se tiene, a ninguno le conviene; tomar de lo de otros, a mí y a todos.
Ojo por ojo y diente por diente.
Cuando no llueve en Febrero, no hay buen prado ni buen centeno.
Perder por probar al socio, nunca ha sido mal negocio.
El hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra.
El que mal se maneja, despacio padece.
Raza de can, amor de cortesano y ropa de villano, no dura más que tres años.
Enójate pero no pegues.
Entre una mujer hacendosa y hacendada, la primera más me agrada.
Son necesarios los amigos hasta en casa del diablo
Que tengas calor en tu iglú, petróleo en tu lámpara y paz en tu corazón.
Antes pan que vino, y antes vino que tocino, y antes tocino que lino.
Eso será, cuando los cerdos vuelen.
A la fuerza no es cariño.
Al enemigo, ni agua.
Bueno es el amigo, querido el pariente, pero pobre tu bolsillo si dentro no hay nada.
Nace en la huerta lo que no siembra el hortelano.
No rompas el silencio si no es para mejorarlo.
Septiembre el vendimiador, corta los racimos de dos en dos.
No hay bien que dure, ni mal que no se acabe.
Ni reír donde lloran, ni llorar donde ríen.
Juzga al hombre por sus acciones y no por sus doblones.
Solo borracho o dormido se me olvida lo jodido.
La mierda, cuanto más se mueve más huele.
La maldad con la belleza es el anzuelo y el cebo del diablo.