El que no tiene buey ni cabra, toda la noche ara.
Reniego de casa que a zapato nuevo dicen buena prohaga.
Caballo que no sale del establo, siempre relincha.
Entre amigos no hay cumplidos.
De los escarmentados nacen los avisados.
La larga visita la alegría quita.
Menea la cola el can, no por ti sino por el pan.
Arena y cal encubren mucho mal.
Si quieres ganarte un enemigo, presta dinero a un amigo
No hay cosa que no tenga su contra.
Quien no arde en llamas no inflama
Ganado suelto bien retoza.
El comer no admite espera, el pagar, la que se quiera.
Rostro, del fuego; piernas, del río; y del pecho aparta el frío.
Pobreza y amor son difíciles de disimular
A ruin, ruin y medio.
De vaca vieja, novilla brava.
Una belleza sin gracia es un anzuelo sin cebo
Ira de dos que se aman, en abrazos para.
Mas pesado que un biberón de mondongo.
Pan no mío, me quita el hastío.
Obras vea yo; palabras, no.
Boca cerrada, más fuerte es que muralla.
Común conviene que sea quien comunidad desea.
Existe una única libertad: la verdad. Existe una única esclavitud: la mentira
El que vive en la montaña, piensa que tiene algo y no tiene nada.
Dinero al juego ganado, dinero prestado; a jugar volverás y perderás.
¡Largue el gallo que es de las ánimas!.
Caer para levantarse, no es caer.
Amigo que no da, poco me importa ya.
Cantarillo que muchas veces va a la fuente, o deja el asa o la frente.
Viejo soy y viejo serás: cual me veo, así té veras.
Boca que mucho se abre, o por sueño o por hambre.
El hombre astuto, hasta de los males saca buen fruto.
La felicidad consiste a menudo en el arte de saberse engañar
Dios perdona siempre, los humanos a veces, la naturaleza nunca.
Chico exceso es dar a una moza un beso, si queda en eso.
Vale mucho más morir intentándolo que vivir toda tu vida lamentándolo.
La necesidad al menesteroso le obliga a ser mentiroso.
Tres cosas echan de su casa al hombre: el humo, la gotera y la mujer vocinglera.
La culpa no la tiene el chancho, sino quién le da el afrecho.
En la tierra de los ciegos, se disputaban la corona un bizco y un tuerto.
Mujer pecosa, mujer hermosa.
Ojo al dinero, que es el amor verdadero.
El aburrimiento es una desgracia
Quien no confía en el hombre, no confía en Dios
Más quiero ser de moza desdeñada, que de vieja rogada.
Salir del fuego para caer a las brasas.
El que no ama, no se desilusiona.
Mas hechos y menos golpes de pecho.