No vacíes tu vientre a todo el mundo ni dañes la consideración que de ti tienen.
La ignorancia es la madre de la felicidad.
El huésped dos alegrías da, cuando viene y cuando se va.
La primera copa es la de la sed, la segunda por compañía, la tercera por alegría.
Es más limpio que el cuello de un sacerdote.
Arrastrando, arrastrando, el caracol se va encaramando.
Si un desgraciado sube a una montaña, las piedras le caen encima, incluso de abajo hacia arriba
Al no ducho en bragas, las costuras le hacen llagas.
Favores: quien menos los merece, menos lo agradece.
En cada corral un solo gallo, y en cada casa un solo amo.
Cabrito, ganso y lechón, de la mano al asador.
Cuando se desahoga el sentimiento, la pena es menos.
No juzgues a tu amigo sin haberte puesto antes en su lugar
Los hijos heredan las culpas de los padres
Hija que se casa, la casa paterna arrasa.
Cada hijo de vecino tiene sus hechos por padrino.
Un hombre es juzgado cuanto a su trabajo.
Tras cornudo, apaleado, y mándale bailar.
Ver es creer, pero sentir es estar seguro. Y cuando debemos sentir, pensamos.
Todos su cruz llevan, unos a rastras y otros a cuestas.
El borriquito delante, para que no se espante.
Figa verdal y moza de hostal, palpando se madura.
Confesor que visitas hijas, desde aquí te marco por padre de familias.
De desgraciados está el mundo lleno.
Belleza a los sesenta, doila al diablo.
Amigo, no de mí, sino de lo mío, lléveselo el río.
Más vale callar que con borrico hablar.
Lo pasado, pasado, y lo mal hecho, perdonado.
Lo que te han dado, recíbelo con agrado.
Al alcalde y a la doncella, no les diga nadie: "Si yo quisiera.".
Dios hace lo que quiere, y el hombre, lo que puede.
Se heredan dinero y deudas
Exígete mucho a ti mismo y espera poco de los demás. Así te ahorrarás disgustos. (Confucio, 551-479 a. C.)
Ahora adulador, mañana traidor.
Tan cabrón se es con un cuerno como con dos.
El hábito es una camisa de hierro.
A quien se siente en cada pena, nunca le falta qué le duela.
Hijo de gato caza ratón; hijo de pillo sale bribón.
Un mal pequeño es un gran bien.
Humano es el errar y divino el perdonar.
El que mucho analiza, se martiriza.
La vaca grande, y el caballo que ande.
Yerro es tomar oficio ajeno y dejar el propio.
El pequeño can levanta la liebre y el grande la prende.
Quien viste de harapos en un país donde todos van desnudos, será tomado por loco.
Si el bueno sufre y el malo prospera, se siente el deseo de hacer mal las cosas.
Más tira un pelo del coño que todo el moño.
Ajo que del hornillo salta, al diablo vaya.
A cada día su pesar y su esperanza.
Al César lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios.