A padre avaro, hijo pródigo.
Humildad y paciencia, ambas van por una senda.
Más groso que el Guelpa.
Si el trabajo dignifica, ser digno nada significa.
A Dios, al padre y al maestro, tenga el niño gran respeto.
Los celos son una pasión vulgar; son algo desconocido entre las personas de alta cuna
La modestia murió cuando la falsa modestia vino.
La señora ostentación, echa la casa por el balcón.
Lo vergonzoso no es no saber, sino no aprender.
Gran rico hacen los dineros, y gran señor su desprecio.
Entre bellacos, virtud es el engaño.
Si Dios no te ha dado gloria, confórmate con la fama.
Lo heredado y lo ganado al juego, se tiene en poco aprecio.
El llanto es el privilegio del hombre.
Tanto hace por su fama quien te envidia como quien te alaba.
Dios nos coja confesados.
Hombre puritano, ni para ti ni para nadie.
De sabio hace gala quien no se admira de nada.
Uno de los mayores placeres de la vida es hacer aquello que los demás dicen que no podemos hacer.
Avaricia de tío, hacha de sobrino.
El gusto de la alabanza a todos alcanza.
Cuando se pierde el honor, va todo de mal en peor.
Salud y alegría belleza cría, atavío y afeite cuesta dinero y miente.
Envidia me tengan y no me compadezcan.
Hombre de pelo en pecho, hombre de dicho y hecho.
El Dios desea el respeto del pobre más que la honra del encumbrado.
Lisonja hostiga, nobleza obliga.
La confianza es algo muy bonito, pero hay que ganarsela.
Variante: El trabajo ennoblece a quien lo hace.
El viejo desvergonzado, hace al niño mal educado.
A caballo corredor y hombre reñidor poco le dura el honor.
Donde hay nobleza, hay largueza.
Ni al caballo corredor, ni al hombre rifador dura mucho el honor.
La nobleza y los blasones, nada valen sin doblones.
No es noble quien lo es, sino quien lo sabe ser.
La virtud hace nobles y el vicio innobles.
Buen ejemplo y buenas razones avasallan los corazones.
El porrazo da más ira, cuando la gente nos mira.
La sed por el oro, socava el decoro.
Anda el hombre a trote por ganar su capote.
Si el camello pudiera verse la joroba, se caería al suelo de vergüenza
A cada cual lo suyo y a Dios lo de todos.
No temas a la competencia, teme a tu propia incompetencia.
Cuando el pobre se arremanga, hasta el culo se le ve.
La alegría intensa es cosa seria
A buena confesión, mala penitencia.
Culo veo, culo quiero.
El enemigo es grande si se lo ve de rodillas.
El hombre acucioso y fuerte. no confía Solo en la suerte.
En la muerte y en la boda, verás quién te honra.