A veces, hasta un cerdo ciego encuentra una bellota.
En la necesidad se conoce la amistad.
A la gallina y a la mujer, le sobran nidos donde poner.
Al buen amigo lo prueba el peligro.
Más camina un burro si va frente al pesebre.
De cuando en cuando, al desgaire, echa una canilla al aire.
Di mentira, y sacarás verdad.
Hasta la belleza cansa.
A persona lisonjera no le des oreja.
Buey que rumia, nada le duele.
La oscuridad reina a los pies del faro.
Mejor es un hombre cuya charla permanece en su vientre, que el que la prefiere de manera injuriosa.
Más vale la sal, que el chivo.
Visto de lejos, un gitano parece un ser humano.
El corazón del avaro se parece al fondo del mar, ya pueden llover riquezas, no se llenará.
En corrillos de mucamas, se despelleja las damas.
Para el culo de una mujer y la mano de un barbero, siempre es Enero.
Al mejor nadador se lo lleva el río.
Acá o allá mira siempre con quien vas.
El que siembra odio, cosecha tempestades.
A las burlas, así ve a ellas que no te salgan veras.
Una regla tiene el juego, para siempre ganar: no jugar.
Gusta más la preparación que la función.
De pena murió un burro en Cartagena.
Desee bien, sea bueno.
El golpe de la sartén, aunque no duela, tizna.
Más se junta pidiendo que dando.
Arregostóse la vieja a los berros; no dejó verdes ni secos.
Hombre chiquitín, alcahuete y saltarín.
Año de brevas, nunca lo veas.
Más vale juzgar entre enemigos que entre amigos.
El que su nariz acorta, su cara afea.
Buena es la carne de perdiz; pero mejor la de codorniz.
Cuando la olla hirbiendo se desborda, ella misma se calma.
Más vale ser desconfiado, que amanecer engañado.
Obrar mucho, y hablar poco; que lo demás es de loco.
Fuerza sin maña no vale una castaña.
Nadar, nadar, y a la orilla ahogar.
Tantos son nacidos, tantos son queridos.
Todo por servir se acaba... y acaba por no servir.
No falte cebo al palomar, que las palomas ellas se vendrán.
A la puta y al barbero, nadie los quiere viejos.
La persona mal nacida, si no la caga a la entrada, la caga a la salida.
Lo fiado es pariente de lo dado.
Cuando una mujer te pida que te tires por un tajo, pídele a Dios que sea bajo.
Juventud sin salud, más amarga que senectud.
La leña torcida da fuego recto.
El muerto delante y la griteria atrás.
¡A darle que es mole de olla!
Si en el sexto no hay perdón, ni en el noveno rebaja, ya puede el Señor llenar el paraíso de paja.