La hierba que está para un burro, no hay otro que se la coma.
¿Me guardas un secreto, amigo?; mejor me lo guardas si no te lo digo.
Dar lo que se tiene, a ninguno le conviene; tomar de lo de otros, a mí y a todos.
Al amo listo y avisado, nunca lo engaña el criado.
Maldigo el diente que come la simiente.
Dar caramelo.
Maíz comprado no engorda.
Ningún burro tropieza dos veces en la misma piedra.
Quien dice lo suyo, mal callará lo ajeno.
Nadie se meta donde no le llaman.
El que vino a Gumiel y no bebió vino, ¿a qué coños vino?.
Nunca trates de enseñar a un cerdo a cantar, perderás tu tiempo y fastidiarás al cerdo.
No eches más leña al fuego.
Un amigo es como una fuente de agua durante un viaje largo.
Si al construir se escuchara el consejo de todo el mundo, el techo nunca se llegaría a poner.
Hasta la muerte, todo es vida.
El río, por donde suena se vadea.
Boca sucia no habla limpio.
El diablo nunca duerme.
Donde hay juncos, agua hay junto.
El poco comer y el poco parlar no hizo nunca mal.
Y viendo el tabernero que perdía, también bebía.
No hay que dejar escapar una oportunidad, que nunca va a presentares otra vez.
Atente al santo y no le reces.
No dejes lo bueno por lo hermoso, ni lo cierto por lo dudoso.
Apunta y da y la cuenta te saldrá; da y apunta, y no te saldrá nunca.
Quien más bebe, más sed tiene.
Una vez al año no hace daño.
Jamás se desvía uno tan lejos como cuando cree conocer el camino.
Aconseja al ignorante, te tomará por su enemigo.
A lo que no tiene remedio, litro y medio.
En poca agua, poco se navega.
Santo Tomás, una y no más.
Ni vive, ni deja vivir.
Más vale callar que con borrico hablar.
Viento del solano, agua en la mano.
Llegaste como agua en Mayo.
Fruta desabrida, no es apetecida.
El que en buen árbol se aloja, dos veces se moja.
Antes de meter, prometer.
Si mi cuerpo muere, deja que mi cuerpo muera, pero no dejes morir a mi país
No hay caldo que no se enfríe.
Ve tu camino para no tropezar.
El que va a un entierro y no bebe vino, el suyo le viene de camino.
Un mar calmo no hace buenos marineros.
Bebido el vino, perdido el tino.
Vino de viñas viejas, qué bien te tomo y qué mal me dejas.
No abras los labios si no estás seguro de lo que vas a decir, es más hermoso el silencio.
Cuando dude, no saludes.
Sueño sosegado no teme nublado.