El día que hayais envenenado el último río, abatido el último árbol, y asesinado el último animal, os dareis cuenta que el dinero no se puede comer.
El agua es blanda y la piedra es dura; pero gota a gota, hace cavadura.
Reza, pero no dejes de remar hacia la orilla.
Ni me fío de gabacho, ni de alcahuete macho.
El agua hace sudar; el vino, cantar.
A lo que no te agrada, haz que no oyes nada.
No te asombres por poca cosa.
Tanto va el cantaro al agua, que al fin se rompe.
El que no sabe nadar, se lo lleva la corriente.
Por males de nervios nunca se tocó a muerto.
No muestres los dientes hasta que puedas morder.
Jamás se ha quedado el oro de ser robado.
Olla quebrada, olla comprada.
Nadie se muere dos veces.
El avariento nunca está contento.
Niebla en la sierra, agua en la tierra.
Neblina, del agua es madrina.
No te acostumbres a lo que no dure.
A borracho o mujeriego, no des a guardar dinero.
Nunca te duermas en los laureles.
El que mide el agua al charco es el que lo conoce.
Ni fíes mujer a fraile, ni barajes con alcalde.
Cuando el verano es invierno, y el invierno verano, nunca es buen año.
Cuando llueve no todos nos mojamos.
Non hai peixe coma o porco.
Siempre habla quien menos puede.
Nada puede decirse, que no se haya dicho.
No te fíes de las nieblas, ni de las promesas de suegra.
El que nísperos come y bebe cerveza, espárragos chupa y besa a una vieja, ni come, ni bebe, ni chupa ni besa.
Riña de amantes, agua referescante.
No cuentes dinero delante de los pobres.
Sabe tanto, que sabe a mierda.
Haz tres veces una cosa que está mal hacer y ya te parecerá buena.
Chancla que yo tiro, no la vuelvo a recoger.
Da consejos a todos, pero no seas fiador de nadie.
Cuenta el milagro, pero no digas el santo.
Hasta el cuarenta de mayo no te quites el sayo
Pola boca morre o peixe. Por la boca muere el pez.
Debo, no niego; pago, no tengo.
Para el solano, agua en mano.
Si quieres miel no des puntapiés a la colmena.
Nadie compra la vaca si le regalan la leche.
Para aprender, nunca es tarde.
Para nadar hay que tirarse al agua.
No sufras por calenturas ajenas.
Acoge lo provechoso y no admitas lo dañoso.
¿Por qué lanzarse al agua antes de que la barca haya naufragado?
Ajo que salta del mortero, ya no lo quiero.
Quien tiene candela, jamás se congela.
Si no tienes nada agradable que decir, no digas nada.