No se vive de lo que se ingiere sino de lo que se digiere.
Al buen segador, nunca se le olvida la hoz.
Cántaro que mucho va a la fuente, alguna vez se rompe.
Nunca permitas que tus pies vayan por delante de tus zapatos.
Quien tiene boca se equivoca pero el que tiene seso, no dice eso.
No creas jamás que tu enemigo es débil.
Hoy no se fía aquí, mañana sí.
No dejar títere con cabeza.
Nunca pares donde haya perros flacos.
En calabaza o bota, lo que bebes no se nota.
Mientras mees claro y pees fuerte no le temas a la muerte.
El vendedor de habas siempre dice que cuecen bien.
Mayo come trigo y Agosto bebe vino.
Más apaga buena palabra que caldera de agua.
Al terco, dale dos higas pero no lo contradigas.
La madre no comió carne; el padre no bebió vino; y salió sietemesino.
Prestar a nunca cobrar, llámale dar.
Zúñeme esta oreja; mal está diciendo de mí alguna puta vieja.
En vida de nadie te metas que salen perdiendo las alcahuetas.
A las mujeres y a los charcos no hay que andarles con rodeos.
Ni reír donde lloran, ni llorar donde ríen.
Este dicho lo dijo Valentín y ni cuenta me di.
Caldo de gallina y precaución no hicieron jamás daño a hombre ni varón.
Al asno no pidas lana.
De la mujer el primer consejo, que el segundo no lo quiero.
La zorra nunca se mira la cola.
Del agua fría el gato escaldado huye.
Ni casa junto a río, ni viña junto a camino.
Llámame tío, pero no cuentes con nada mío.
Al que toma y no da, el diablo se lo llevará.
No tengas como vano el consejo del anciano.
Entre dos muelas cordales nunca metas tus pulgares.
No se muere dos veces si no se escapa de la muerte una vez.
Reniego de la viña que torna a ser majuelo.
Cuando el río no hace ruido, o no lleva agua o va muy crecido.
El rico nunca está satisfecho.
Sal no se cuenta con que es salado.
Como soy gallego, ni pago ni niego.
No se le da un golpe en la cabeza a quien tiene tu dedo dentro de su boca.
No te quemes la boca por comer pronto la sopa.
El que nada no se ahoga.
A boda y bautizo, no vayas sin ser llamado.
Ni miento ni me arrepiento.
No te acerques a una cabra por delante, a un caballo por detrás, y a un tonto por ningún lado.
Ya decia Salomón que el buen vino alegra el corazón.
Agua de turbión, en una parte pan y en otra non.
Cada pez en su agua.
Por lo que guardo en mi pecho, nunca tendré pleito.
Siempre ayuda la verdad.
La mujer que no dice que sí, no vale un maravedí.